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Y ALLÁ VA LA DESPEDIDA...
Ensalada de desprecios
  Taller de periodismo  | 6 de julio de 2014


Foto. Museo El Lavadero.Navalperal.

Hace calor, la función está al caer y nos hemos dao una huebra a segar la era y el prao que ni os cuento. Es hora de quitarse la vieja boina a rosca que llevamos tó el año llena de mugre para ponernos el traje de domingo, que casualmente era también el de la mortaja por aquello de "lucir el mejor traje". Toca el goce y el disfrute de las charangas, los toros y las almendras garrapiñadas. Volveremos a pensar en naverismos pasaos estos calores. Pero como ya digo el ambiente está caluroso y caldeao, pues una ensalada de insultos para rematar la temporada. Y allá vá la despedida...

Después de varias semanas ilustrando a nuestra noble y leal villa con el rico vocabulario autóctono, retomamos la ensalada de desprecios y menosprecios. Este apartado es un filón inagotable:

No llegársela

-¡El córner que lo lance Cartucho!” -gritaba el entrenador desde el banquillo.
-¿Y por qué no yo?
-Porque tú no te la llegas.
Cuando Las Navas tenía equipo de fútbol -qué lástima su desaparición- había quien se la llegaba y quien no se la llegaba en los saques de esquina.
Uno se la puede llegar o no se la puede llegar jugando al fútbol, pero también puede ’no llegársela’ en diferentes circunstancias de la vida. Así, los matrimonios que llevan casados un tiempo y no tienen hijos entran en la rueda de las especulaciones. Si un matrimonio no tiene descendencia, los comentarios de los naveros se ramifican en tres únicas alternativas -ninguna con buenas intenciones-:
Primera: son jóvenes y quieren esperar.
Segunda: ella no puede.
Tercera: el marido no se la llega.

Chalá

-Ésa está chalá.
-No, lo que está es zumbá.
-Está zumbá, chalá y alelá.
-Sí, está como una chota.

Miserias

En este mundo se puede ser tacaño, se puede ser rastrero, incluso se puede ser un caganíos (miedoso, asustadizo). Lo que no se puede ser -en ningún caso- es un miserias.
¿Qué es un miserias?
Un miserias es el colmo de la mezquindad, de la roñosidad y de la cutrez.
Un invitado en una boda saca del bolsillo una bolsa de plástico y guarda con disimulo el langostino que le ha sobrado del plato.
-¡No seas miserias! -le increpa su vecino de mesa.
Dos de las palabras más hirientes que utiliza el navero para despreciar a un semejante son ’miserias’ e ’inútil’.
Si uno, además de miserias, es inútil, mejor que emigre. No le van a dejar vivir.

Tribujón

Gordo, barrigudo. El tribujón suele ser un tragaldabas (persona muy tragona) que ha llenado la andolga (la RAE admite andorga: “Cavidad del vientre de los vertebrados”). El tribujón es pariente del zamburrio. “¡Vaya un zamburrio (tripa) que tienes!” y de gandimba. “¡Cuidado al darte la vuelta, no me vayas a dar un gandimbazo!”. La RAE sólo contempla gandumbas: “Haragán, dejado, apático”. ¡Qué cantidad de lagunas tiene la RAE!

¡Vaya un yerba!

“¡Vaya un yerba!”. ¡Vaya un finca! En la traducción navera significa sinvergüenza, maleante.

Manos de sapo

Un ’manos de sapo’ es una persona torpe, esmanotá. A manos de sapo no hay que confundirle con un siépano (individuo con pocas luces) ni con un sengo (persona parada, sin decisión). Manos de sapo es primo hermano de sendengo, sujeto a quien se le cae todo nada más cogerlo.

Aborrecío
De críos, cuando íbamos de nidos, cogíamos los huevos, les hacíamos dos agujeritos para que saliera la yema y los coleccionábamos. Si el polluelo había roto el cascarón debíamos de tener cuidado. La madre, al verte trastear en el nido, los podía aborrecer. Por extensión, en Las Navas, uno puede aborrecer los mízcalos si te das un atracón de ellos (“ni me los menciones, los he aborrecío”), y puede aborrecer a una persona si te da suficientes motivos para aborrecerla.
La palabra correcta si eres madrileño es aborrecido.

Abotargao

-¿Has bebido mucho?
-No, ¿por qué lo dices?
-Estás rojo. Tienes la cara abotargá.
Uno se abotarga por beber en exceso o por implarse a comer. El abotargamiento puede ser puntual o crónico. Cuando el navero come como un tragaldabas y bebe como un cosaco, su fisonomía (tripa, cuello y rostro) comienza a transformarse.
-¿Qué le pasa al tío Zacarías? No le veo bien.
-Sí, yo también me he dado cuenta. Está abotargao.
El término que aprueba la RAE es abotagarse: “Hincharse por una enfermedad”.


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 1 comentario
  •   Ensalada de desprecios  6 de julio de 2014 10:12, por Juanjo

    http://youtu.be/hbJA-rD86I4

    Desde el grupo del Taller de Periodismo os deseamos unas felices fiestas. No bebáis más de lo que podáis permitiros. Y si, cosa rarísima, en la función se toca el Gerineldo cantadlo y bailadlo como mejor saben los naveros. Hemos encontrado este enlace de Beatriz Montero recreando a "su manera" otra versión de nuestro legendario baile.

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