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UN MERECIDO ASCENSO
  J.Quiroga  | 18 de noviembre de 2011

UN MERECIDO ASCENSO

Mi compañero Gómez que es un trepa de la leche, siempre andaba peloteando a Romero que era el jefe de sección. Que si le invitaba a café, o prestaba algún libro o le recomendaba alguna película, otras veces iba a comer con él para de paso hablarle de todos los curritos y probablemente de mí, pues le había notado que me tenía envidia porque estoy dos niveles por encima de su categoría.

Romero era un hombre que solo vivía para la empresa, los fines de semana se llevaba el trabajo a casa y salía el domingo únicamente para ir a misa de 12,00 con su familia, con lo cual he de reconocer que una persona así, es normal que fuera promocionado.

Pero un día al salir del trabajo cuando cruzaba la calle, tuvo la fatalidad de que le atropellara un coche. Salvó la vida de milagro, pero quedó en silla de ruedas. Así que al pobre Romero, aun pensando que la empresa se hundiría sin él, no le quedó más remedio que quedarse en casa con la baja definitiva.

En la oficina, después de un tiempo compadeciendo y lamentando la mala suerte que había tenido, poco a poco fue cayendo en el olvido. Todo lo contrario que Gómez pues me di cuenta que estaba tomando protagonismo y con el menor pretexto entraba en el despacho del Sr Director. Estaba completamente seguro que le daría su versión de la gente que allí trabajábamos y además le pondría al día de todo cuanto acontecía, como había hecho con el pobre Romero, para de paso sumar méritos y conseguir su puesto.

Pero, para alguien inteligente como yo, intuir la jugada fue fácil. Una mañana sin ninguna excusa abordé en su despacho al Sr Director y fui directamente al grano. Le hablé sin tapujos de lo rastrero que era el tal Gómez y de cómo había sido llevada, con anterioridad, la sección por Romero. Sutilmente le hice ver que eso no había sido ni era lo mejor para la empresa y me permití sugerirle que lo más apropiado para ello, era una persona seria, fiel cumplidor de sus obligaciones, nada trepa, entregado al trabajo y con dotes de mando, y así, como quien no quería la cosa, le insinué que mis cualidades encajaban casi a la perfección para desarrollar tal función.

El Sr Director se quedó observándome pensativamente y de forma amable me tendió la mano, dijo que analizaría la situación y agradecía mi colaboración, también señaló que al día siguiente me daría una respuesta sin demora ya que le había sido de gran ayuda todo lo que le había comentado.

Gracias a mi audacia y decisión, a punto estaba de salirme una jugada perfecta. Ni que decir tiene que esa noche apenas pude dormir de impaciencia, deseaba que amaneciera cuanto antes para llegar, por primera vez en mi vida, corriendo al trabajo, pues me encontraba más contento y ufano que nunca.

Y efectivamente mis pertenencias ya no estaban en la mesa, las habían empaquetado para su traslado, por lo que un regustillo de satisfacción me recorrió por todo el cuerpo. Únicamente me llamó la atención que en la dirección de la etiqueta, ponía claramente “Archivo General-Planta Sótano- Mesa 5”.

Pensé que era un error, pero la secretaria del Director me aclaró la duda y como suele decirse “se me cayeron encima los palos del sombrajo”, la frustración y desencanto que experimenté fue bastante fuerte. La cruda experiencia dice que ante una situación así no queda otro consuelo que la resignación. Por tanto muy a mi pesar tuve que encaminarme hacia mi nuevo puesto. Solo que al llegar allí, no todo iba a ser desgracia, me congratuló y disfruté al comprobar que en la Mesa 4 estaba mi compañero Gómez, desterrado como yo. Con lo cual no nos iba a quedar más remedio que seguir viéndonos la cara el uno al otro, aguantar nuestras manías y, por supuesto, soportar sus intrigas.

J. Quiroga

jqamdg@yahoo.es


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 2 comentarios
  •  {{UN MERECIDO ASCENSO}}  19 de noviembre de 2011 08:12, por Juanjo

    Por desgracia hay muchos "Gómez" en las empresas,en las administraciones y en la vida. Pero el final no me cuadra mucho. La mayoría de los jefes
    que he ido conociendo, valora tanto a "Gómez" como a "Romero". Para ellos, es necesario un equilibrio entre el empleado eficiente y autosuficiente con el pelota rastrero que le cuenta los chismes, los entresijos y las debilidades de los compañeros. Buen relato, bienvenido.

    • image
      {{UN MERECIDO ASCENSO}} 21 de noviembre de 2011 17:41, por J.Quiroga

      La diferencia entre lo que tu lees y yo escribo, es que precisamente tu lo ves como un reflejo de la realidad y yo en mi relato veo humor y esperpento, precisamente para reirme de la realidad.

      Salu2 y gracias por comentar y darme la bienvenida.

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- Artículo realizado por J.Quiroga
- Publicado el 18 de noviembre de 2011

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