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Los peligros de la red
  BLANCA GAGO  | 24 de marzo de 2015

Cada vez es más temprano entre los jóvenes el uso de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). A los diez años de edad el 30% de los niños/as tienen teléfonos móviles propios y a los catorce años el porcentaje aumenta hasta el 83%, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). “La conectividad móvil al bajar tanto la edad de inicio, está permitiendo que accedan a Internet y a las TIC en general niños y niñas muy pequeños” según el Centro de Seguridad en Internet para los Menores en España (PROTEGELES).

El mayor uso de las redes por los menores es entendido como una oportunidad para la mejoría de su educación, aunque acarrea ciertas consecuencias. Consecuencias del tipo de que los niños estén todo el día enganchados o pensando en sus móviles, tablets, smartphones o videojuegos. Muchos niños han empeorado sus notas debido a este tema “aun así se recomienda el uso lo antes posible de los móviles, siempre y cuando suceda con acompañamiento de adultos” según el informe de PROTEGELES.

¿Cuántos de nosotros hemos estado a punto de chocarnos contra una persona o contra una farola por estar con nuestros móviles?
Si echamos la vista atrás, recuerdo ir por la calle y pasar por delante de la gente y echar las típicas miradas a escondidas, o ver cosas en tu ciudad que ahora no aprecias porque estás ocupado con este tipo de aparatos.

Hace unos meses hablaban en la emisora de radio CADENA 100 sobre este tema, las cosas que nos perdemos por estar usando este tipo de tecnologías. Ejemplos, como cuando quedabas con tus amigos y estabas en un bar esperándoles, te aburrías y hacías papiroflexia con las servilletas o jugabas con las latas de cualquier bebida, o bien decidías ponerte a hablar con la persona de al lado que estaba esperando igual que tú. Bien, ahora digamos que estas cosas ya no se dan (a excepciones) y se prefiere estar con el móvil. Quiero decir, preferimos un contacto por escrito a un cara a cara en algunas ocasiones.

¿Dónde han quedado las cartas, las llamadas al móvil a las tantas o esas pérdidas a tu teléfono con las que sabías que esa persona especial se acordaba de ti?
Todo esto ha quedado suplantado por distintas aplicaciones de nuestros móviles.

No sé si sois conscientes de lo perjudiciales que pueden ser estos aparatos para las relaciones. Cuando con un simple “Hola” ya tu pareja sabes si estás bien o no, y lo cual posiblemente conlleve a discusiones. O bien cuando estás hablando por el grupo de un trabajo y pones que no estás de acuerdo en algo, y con en el móvil suena grosero, cuando a lo mejor en persona esto no se hubiera entendido así.

Cada vez hay más gente que se mete en su propia burbuja con tales aparatos y se olvida de su alrededor, de que lo que realmente importa es la gente que está esa tarde contigo tomando algo en una terraza y no tu móvil.

El nivel de ciberacoso en estos aspectos ha incrementado. ¿A qué es debido este aumento? Antes unicamente que nos conectábamos a las redes un rato, o bien cuando llegábamos de las clases o por las noches, es decir, no estábamos todo el día en ellas. Ahora, es minuto tras minuto los que estamos conectados lo que significa que este acoso se ve multiplicado y son más las personas que se encuentran ante estos problemas.

España se sitúa en lo arriba de la pirámide en lo que se refiere al uso del WhatsApp. Nos conocen por ser personas que están todo el día enganchadas a un aparato y no precisamente por ser el país que más dinero gaste en comprar libros o en culturizarse. Culpa de esto también lo tiene el gobierno con los altos precios, aunque parece ser que se han dado cuenta de ello y van a bajar el IVA (pero esto ya es otro tema).

Está bien avanzar y que con estos avances avancemos también nosotros, lo que no está bien es que ese avance sea el centro de nuestra vida porque al final del día cuando querramos mirar a nuestro alrededor nos vamos a dar cuenta de que estamos solos, y que lo único que tenemos es un aparato, ¿pero de qué nos va a servir ese aparato si hemos perdido a la gente con la que lo usábamos? Tenemos que aprender a diferenciar unas cosas de otras. Nos estamos perdiendo lo que realmente merece la pena de la vida. ¿Cuántas veces os ha pasado que habéis pasado por un mismo lugar cientos de veces, y de repente un día pasáis y veis un bar o incluso un simple dibujo en una pared, o flores ¡qué más da!, que antes no habíais apreciado?

Os recomiendo que hagáis la prueba, que dejéis durante 30 minutos o 1 hora el móvil y salgáis a dar una vuelta y aprecias esas cosas que antes no habíais visto o que tengáis una verdadera conversación, cara a cara. Merecerá la pena.


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