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HÍPICA EL TROTE
NUTRICIÓN DEL CABALLO SEGÚN SUS NECESIDADES
  NURIA LUENGO  | 14 de marzo de 2016

Las necesidades alimentarias que va a tener nuestro caballo van a variar dependiendo del ejercicio que haga, la edad, si es una yegua en periodo de gestación o de lactancia…

Por lo general un caballo que haga un ejercicio moderado (no hablamos en ningún caso de animales de competición) necesita una dieta basada en pienso (en mi opinión preferiblemente en grano), forraje y paja repartidos en varias raciones a lo largo del día hasta completar las cinco diarias recomendables para evitar la aparición de cólicos. El caballo es un animal herbívoro NO RUMIANTE, es decir, tiene un sólo estómago y digiere el alimento sin regurgitar (al contrario de las vacas, por ejemplo) ya que su fisonomía le impide la posibilidad de vomitar, cobrando un papel muy significativo en el proceso de la digestión el colon, el cual gracias a su flora bacteriana facilita la digestión de alimentos ricos en fibras y celulosa.

El pienso granulado además de facilitarle la digestión es un alimento muy completo que cubre las necesidades nutricionales del caballo, otorgándole una dieta variada en cereales y leguminosas, lo más parecida a lo que encuentra un caballo en un pasto de calidad. Porque un caballo se encuentre en un cercado en libertad no significa que esté teniendo el aporte necesario en su dieta ya que hay prados que carecen de la calidad de hierba necesaria, el agua, la afluencia de frutos y de raíces que confieren al caballo una dieta completa para cubrir sus necesidades básicas.

Si además tenemos el caso de una yegua con la que queremos criar, tendremos que contar con que en la época de reproducción necesita un aporte suplementario de proteínas, vitaminas y minerales (especialmente calcio y fósforo) necesarios para la producción de leche de calidad para el desarrollo del potro, ya que sino la madre los aportará de sus propias reservas musculares y óseas. Es una buena medida antes de la cubrición, llevar la cuenta de cuándo se producirá el parto para hacer coincidir la fecha (la gestación dura 11 meses) con el momento de mayor afluencia de comida como es la primavera y el otoño.

Las plantas forrajeras como la alfalfa, el heno o la avena en rama son un suplemento esencial para la dieta de nuestro animal ya que aportan la fibra y le permiten al caballo mantener “la boca ocupada” lo que evita situaciones de estrés que provocan trastornos como “tragar aire”. Lo mismo ocurre con la paja, además de ser una fuente rica en hidratos de carbono que otorgan energía y reservas calóricas para la época de frío.

La edad también es un dato a tener en cuenta ya que por ejemplo los potros destetados necesitan una dieta completa en minerales y vitaminas (existen fórmulas destinadas para ellos en el mercado) al igual que también tienen necesidades especiales los caballos de más edad. Al tener la dentadura deteriorada les conviene más fórmulas de pienso en polvo (para una mejor digestión y absorción del alimento) así como tener acceso a heno ad libitum ya que mastican más despacio y otros caballos con los que convivan les pueden intentar quitar su ración.

De cualquier manera, el que un caballo esté gordo nunca es sinónimo de que esté sano y siempre debemos consultar a un experto, ya que la fórmula que funciona bien para un animal no tiene por qué ser la adecuada para otro.


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