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HIPICA EL TROTE
¿Cómo se debe duchar al caballo?
  NURIA LUENGO  | 2 de agosto de 2016

Con las altas temperaturas que estamos viviendo estos días la ducha del caballo es fundamental para relajarlo e incluso un momento muy agradable para pasar junto a él después de una jornada de paseo o ejercicio.
La ducha siempre se debe realizar en un lugar donde el caballo esté tranquilo, sin sobresaltos ni ruidos y donde le podamos atar el ramal a un lugar donde si el caballo tira no pueda romper la superficie y provocarse (y provocarnos) alguna lesión.
Siempre comenzaremos desde los cascos, aplicando el agua suavemente, sin mucha presión, lo cual relajará mucho toda la zona después del ejercicio. Poco a poco iremos subiendo hasta el vientre para quitar todo el sudor y los posibles restos de barro y polvo que hayan quedado después de retirar la montura. Así evitaremos futuras lesiones por el roce de la arena ya seca al poner la cincha de nuevo. De la misma manera retiraremos el sudor del dorso, teniendo especial atención a la zona de la cruz pero en esta parte utilizaremos la manguera de forma que salga el agua con mayor presión ya que toda la marca de sudor de la montura la tendremos que quitar completamente para dar la ducha por terminada.

Hay muchos caballos que del cuello a la cabeza son extremadamente sensibles, por lo que daremos un repaso muy rápido en estas zonas para no alterarle demasiado. El caballo tiende a tirar para escaparse en esos momentos por lo que nunca debemos atarle con una cabezada de cuero y el bocado ya que lo más probable es que al tirar las riendas se rompan y tengamos que comprar todo el material de nuevo.
Para terminar retiraremos el agua sobrante con la ayuda de un “fleje”. Este utensilio necesario en cualquier cuadra es muy sencillo de utilizar y nos permite quitar el agua que queda en el pelo y ayuda a que no se quede humedad extra retenida en la piel con el riesgo de una posible formación de hongos.
A continuación desataremos al caballo y lo dejaremos secándose en un lugar donde no haya corrientes, al ser posible en su box. Si vive en libertad tendremos en cuenta que al soltarle lo más probable es que en una zona que encuentre de tierra se tire al suelo por lo que quedará cubierto de barro, pero eso sí, muy feliz.
En el mercado existen multitud de champús especialmente formulados para el uso en caballos, con biotina para mejorar la apariencia y el brillo del pelo, con citronella para evitar las moscas…. Según mi experiencia para no saturar de químicos y alterar las condiciones de la piel recomiendo el uso de champús una vez cada 15 días utilizando sólo el agua para las duchas diarias. También es recomendable en el comienzo del verano tras la primavera debido a la aparición de un mayor número de bichos y parásitos utilizar soluciones de yodo jabonosas (las encontramos en la farmacia) pero sólo en esta época una o dos aplicaciones ya que si lo utilizamos más a menudo podemos perjudicarle en vez de causarle beneficio.

En mi opinión es un momento muy especial para vivir con tu caballo. Hay personas que prefieren pagar para que el mozo de la hípica realice este trabajo pero yo creo que ayuda a crear un vínculo muy especial entre el animal y el jinete. También se puede aprovechar ese momento en el que los dos estáis relajados para darle zanahorias o “premios” y así siempre relacionará en su psicología situaciones que le producen bienestar con la presencia de la persona que más le quiere.


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