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ANTONIO SEGOVIA, ESCULTURA EN HIERRO
  Juanjo  | 18 de septiembre de 2016

Es uno de los cerrajeros del pueblo "de toda la vida". Muchas puertas, vallas, estructuras de hierro o aluminio han sido fabricadas en esta empresa familiar, situada nada más salir a la carretera de Peguerinos.

Antonio Segovia fundó la cerrajería en 1968 y aunque ya jubilado hace años, aún trastea por la nave en otra actividad, la que desde hace 18 años le ocupa gran parte de su tiempo, la escultura en hierro.

Conocía las obras de Antonio de hace años; sus famosos barcos estuvieron expuestos en el Centro Cultural Caja de Ávila y en Artenavas, pero no podía imaginar la exposición que tiene montada en la planta de la oficina de la cerrajería. Después de mucho tiempo quedé con Antonio un sábado por la mañana. Andaba enredado con las orejas de una cabra hecha de hierro, a tamaño natural, entre los consejos de un cabrero jubilado y mi suegro. "Que las pongas un poco hacia abajo, que más hacia las orejas, que no tan de punta"... Al final Antonio, con su pausa habitual, deja la decisión y el soldado de las orejas para otro momento y subimos a visitar la exposición.

Antes de subir, un homenaje al Cristo de Gracia que presentó para colocarlo en la ermita como regalo y no fue aceptado. Cosas que pasan. "Me faltan los barcos", me avisa, "están en Robledo de Chavela en el polideportivo, creo que hasta finales de agosto".
- ¿Te pagan por exponer, Antonio?
- Al contrario. Lo último que hice en Sotillo me tocó ir cada día a cuidar de los barcos porque no tenían allí a nadie que los vigilara. Los bajé en la furgoneta, con cuidado, y ni siquiera pude quedar con la concejal para ver si les había gustado, porque "tenía una reunión y no podía atenderme". En otros sitios, incluso, la condición es quedarse con una pieza, y me he negado a ello, me da mucha pena. Ya no quiero que salgan mis piezas de aquí.

Subimos las escaleras y vamos atravesando salas llenas de baldas con objetos de hierro, soldados con una paciencia increíble y unos detalles que podéis ver en las fotos del artículo y en el resto, subidas al álbum del perfil de Facebook de ElNaviero.

Jardineras de flores hechas de chapa, pintadas en colores vistosos, el oso y el madroño, árboles increibles con diminutas hojas soldadas una a una con enorme paciencia, toros, escaleras de caracol... la variedad y la perfección hasta en los más mínimos detalles.

Después de otra sala con cabeceros de cama, lámparas, muebles de baño con el lavabo y la jarra de porcelana, árboles en estanterías: palmeras, madroños, robles, rosales.

Más adelante, los índalos - figuras humanas neolíticas- en hierro, y en diferentes posturas: jugando, bailando o en pie..., y alguno de los barcos famosos de Antonio.

En la última sala, los dinosaurios, -los que más les gustan a sus nietos-, y el resto de los barcos.

Los detalles de las velas, los faroles, las cuerdas anudadas, y hasta los cañones que salen y se esconden por los costados de las naves mediante un mecanismo, demuestran la maestría del herrero.

Es una lástima que no haya en el pueblo un lugar específico abierto todo el año para disfrutar de tantos artesanos que tenemos en Las Navas, en hierro, madera o piedra. Mientras tanto nos tendremos que conformar con acercarnos a Antonio y pedirle que nos enseñe estos tesoros.

TODAS LAS FOTOS.


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