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HIPICA EL TROTE
RESPONSABILIDADES LEGALES DE UN CABALLO
  NURIA LUENGO  | 27 de septiembre de 2016

No es poco frecuente cuando se adquiere un caballo que la persona que lo va a comprar no sepa de la responsabilidad legal que conlleva hacerse cargo de un animal así. Si preguntáramos a la mayoría de las personas que tienen caballo, si tienen un seguro que se haga cargo de los posibles daños que nuestro animal pueda causar, lo más fácil es que nos digan que no.

Fue a partir de la década de los años noventa cuando se decretó por ley que los caballos tenían que tener un microchip que los identificara, no sólo para evitar robos de animales, sino para que en el caso de accidentes la persona que aparece como titular de caballo sería también la responsable de los daños que pudiera causar a terceros. Muy pocas personas saben que si por ejemplo sufrimos una caída y nos atienden en un hospital (aunque sea público) a los pocos días recibiremos una llamada del departamento administrativo solicitándonos los datos del propietario y el nombre y número de póliza en la que se encuentre asegurado el animal para que sea la compañía la que se haga cargo de los gastos médicos que haya podido generar nuestro ingreso. No hay que preocuparse si no se tiene, ya que el hospital se hará cargo y lo que nos harán será una “llamada de atención” pero la situación es bien distinta si nuestro caballo diera una patada a alguien o llegara incluso a provocar un accidente de tráfico si por un descuido llegase a tener acceso a una carretera principal.

Lo más probable que la persona que ha sufrido los daños nos exigiese responsabilidades e incluso llevar a juicio solicitándonos cuantiosas indemnizaciones. Hoy en día hay multitud de aseguradoras que nos pueden asesorar sobre las coberturas necesarias para poder estar tranquilos ante un accidente.

Por este motivo es importante que cuando acudimos a una hípica a montar nosotros o nuestros hijos “exijamos” un seguro que en caso de que suceda un accidente cubra los gastos médicos y las posibles lesiones que podamos sufrir (la equitación no deja de ser un deporte de riesgo). Es nuestra responsabilidad el llevar a nuestros hijos y por nosotros mismos a lugares que nos aporten estos servicios, ya que es algo OBLIGATORIO. No olvidemos que un chamizo dividido en boxes y una pista de arena no es una hípica y hay mucha gente que se aprovecha bajando precios y ofreciéndonos paseos y clases sin ningún tipo de garantía de seguridad y que en caso de accidente podemos tener por seguro que se lavarán las manos ya que normalmente no están ni si quiera registrados como empresa o autónomos.

Tengamos en cuenta que cuando pagamos por un paseo o una clase, además del servicio, el tiempo y la formación del monitor, estamos pagando por el alquiler de unas instalaciones, su mantenimiento, IVA, seguro de responsabilidad civil, material (casco, chaleco, monturas, riendas…)asistencia veterinaria del caballo (para no volver con pulgas a casa, por ejemplo) mantenimiento higiénico de las instalaciones, luz, agua, licencias municipales …
Todo eso es lo que nos ofrece una hípica de calidad y es lo menos que podemos exigir como clientes.


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