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LOS PINOS SE SANGRAN
Ma Galio metido en resinas
  José María  | 22 de marzo de 2012

Fijaba su vista en el periódico, pero tenía su atención concentrada en lo que oía. Hablaban entre si cuatro personas sobre la resina. Al parecer el Ayuntamiento había convocado dos reuniones con el fin de saber quienes estaban interesados en la extracción de resina. Y fueron muchísimos. La crisis se nota. Ponía a tal efecto el Consistorio 30.000 pinos gratis.

-Tiene gracia -pensó Ma Galio- que no lo fueran siendo, como es, el bosque del pueblo. Pero queda muy bien. Un gesto generoso. No son tontos los lebreles del Consistorio.

Además, los que finalmente se hicieran cargo de la resina, los que aceptaran ese trabajo, recibirían 3.500 pinos.

Los contertulios no estaban de acuerdo con el numero de árboles pues, según todas las referencias, un mínimo "rentable" (entre comillas) serían 4.500 o 5.000. A esa pega le añadieron otras, dificilmente "rentables" (entre comillas) para un parado; como por ejemplo: tenían que hacerse autónomos, adquirir un vehículo para el traslado de la resina; la cosa se agravaba, y mucho, por el hecho de que cobrar, lo que se dice cobrar, sería tras de cinco o seis meses que es cuando el pino negral comienza su plena a actividad a rezumar su oro, su miel. Mientras tanto, ¿de que se alimentaban?; había una solución: que el Ayuntamiento utilizara a esas personas, pagándoles un salario, en labores de limpieza del bosque; un trabajo muy apreciado por los ecologistas e ingenieros de monte. Pero el Consistorio no contemplaba tal salida. Y puestos a pensar como parados, porque lo eran todos o casi todos los que acudieron a la reunión, ¿quién se iba a aventurar, quedándose sin los euros del seguro de paro, con esas condiciones de tan dudosa rentabilidad? Pocos. Auguraban una desbandada general. Y es que, como ya se ha dicho, a las reuniones acudió muchísima gente.

-  Normal -reflexionó Ma Galio- que con el paro galopante acudieran como moscas a la miel de la resina.

El Comandante del Puesto, hijo de un obrero, deseaba ardientemente que, por lo menos, los que se hicieran cargo de ese panal de rica resina no fallecieran, como las moscas de la fábula, ’presas de patas en él’.

Lo que no entendió al principio Ma Galio fue la resurrección milagrosa de la resina rentable (¿rentable para quién?) y la vuelta a la vida de los resineros, a los que se le dio por muertos hace años. Pero consultó en Internet y supo así que China, principal competidor de resinas, antaño, ahora no era tal al transformarse, como lo ha hecho, en un país desarrollado que la necesitaba para ella; si a esto añadimos que la resina sintética, salida del petróleo, se encarecía por momentos al subir, descontroladamente, el precio del oro negro se comprendía el advenimiento de la resina y de los resineros. Al respecto había habido reuniones de alcaldes con el fin de promover su extracción; y la Junta de Castilla y León apoyaba a Luresa y otras empresas para que adquieran el producto resinoso.

Y siendo así la realidad, lo que seguía sin entender el Comandante del Puesto de la Guardia Civil, señor Ma Galio, es el porqué no ofrecía el Consistorio todos los pinos negrales del bosque con el consiguiente aumento de puestos de trabajo.

Algún contertulio esbozó la idea de que, tal vez, quizás, a lo mejor, el Ayuntamiento, los jefes del Consistorio, no tuvieran ningún interés en la resina y estuvieran ofreciendo vana ilusión. volutas de humo. ¿Con qué fin? Con el objetivo de quedar ante el electorado como benefactores, desprendidos gestores que hacen lo que pueden por el pueblo; de modo que en las elecciones les seguirá votando. Y aquí paz y después gloria.

Ante esta simple sospecha a nuestro Comandante del Puesto, hijo de obrero, se le crisparon los dedos en un puño de rabia. Maniobras políticas de este cariz asqueroso las había; se daban muy a menudo. Y no solo de ese jaez sino otras mas siniestras: como arrojar puestos de trabajo como el que arroja huesos a los perros para que se enfrenten unos trabajadores contra otros: parados contra los que tienen trabajo, fijos contra eventuales, oriundos contra emigrantes... por eso del divide y vencerás.

La policía sigue tácticas similares en ciertas manifestaciones. Él, Ma Galio, sin ir mas lejos, en ocasiones, haciendo labores incógnitas, sucio, melenudo, hasta con cresta punk, siguiendo un proceder acordado previamente, había roto cristaleras, ardido contenedores, y otras acciones, con el fin de que los manifestantes se dividieran entre violentos y pacíficos, preparando el terreno que justificara la intervención de los antidisturbios disolviendo la manifestación. ¿Actuaba por cuenta propia? No, siguiendo órdenes de sus mandos que a su vez las recibían de mas arriba.

Y con respecto a lo que decían los contertulios: si, era una canallada jugar con la angustia e inquietud de los parados. Ma Galio lo tenía claro. Una maniobra de dudosa moralidad. Y con consecuencias a veces impredecibles.

Él sabía mucho de eso. Le tocó resolver un caso de ambiente resinero: el del joven entoñadito en resina.


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- Artículo realizado por José María
- Publicado el 22 de marzo de 2012

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