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CULPABLE DE ASESINATO
ME PARECEN POCOS
  Juanjo  | 1ro de diciembre de 2016


El jurado popular ha declarado a las 9:15 de la noche culpable de asesinato a Francisco J. García con los agravantes de prevalimiento, nocturnidad y alevosía.

Estos días, repasando las noticias publicadas en los periódicos acerca del asesinato de nuestro vecino Sergio Martín, dando escabrosos y gratuitos detalles sobre golpes, lesiones, asfixias y engaños, ejecutados por un "joven emprendedor que trae dinero a su pueblo", palabras del abogado defensor ( siempre me pregunto cómo pueden dormir estos letrados), recordaba aquellos angustiosos días del marzo.

A las siete de la mañana del sábado, un día antes de encontrar el cuerpo en el cebadero, después de echarme la Guardia Civil de la zona, negando que allí buscasen a Sergio -era su trabajo, nada que reprocharles-, me acerqué hasta Peguerinos a tomar un café. Parece mentira la información que puede disponer un camarero con los oídos entrenados. El día anterior, los responsables de la búsqueda habían comido allí, y se les escapaban datos sobre el cebadero, sobre el sospechoso y sobre lo encontrado en la zona hasta aquel momento. En cinco minutos, sin presión alguna, me contó con detalle todo lo que había pescado mientras servía la mesa. Acabó con una frase que me llamó la atención: "No puede ser, deben estar equivocados. Francisco no puede haber hecho eso".

Antes de volver al pueblo para participar en el paripé de las búsquedas -en algo había que entretener la frustración ciudadana-, me pasé por el almacén de piensos que Miguel Ángel tiene a la entrada del camino. Coincidía con el camarero: "están buscando en el cebadero, pero no puede ser. Francisco no puede haber matado a nadie. Y menos sólo, porque un cuerpo pesa mucho y él es pequeño". Mi respuesta fue rápida y le dejó pensando. ¿Cuánto pesan tus sacos de pienso? ¿No los acarrean y pesan más o menos? Un ganadero está acostumbrado a mover pesos importantes.

Después lo que todos sabemos, el desenlace. Fin de la búsqueda, manifestación espontánea para llevar velas a la plaza del Cristo, la multitudinaria por la calle Principal… y la detención del sospechoso. Su coche había sido cazado bajando con Sergio hacia Hoyo de la Guija en las cámaras de seguridad instaladas por el Ayuntamiento, y después cuando a la vuelta volvió solo, le delató.

Unos días después me llegaron unos whatsapps con la condición de no publicarlos ni compartirlos y así lo he cumplido. Detallaban línea por línea todo lo que peritos y forenses han ido desgranando estos días. Pedí a mi mujer que se sentara junto a mí, y se los leí. Nos derrumbamos y lloramos. Decidimos los redactores del periódico no publicar ni una sola línea sobre estos detalles desagradables que por lo que se ve, encantan al Tribuna de Ávila o Cadena Ser. Nosotros no somos Sálvame.

Ya está claro, Francisco sí hizo esto. Después de negar todo e implicar a otros desde la cárcel,su estrategia al inicio del juicio confesándose culpable para alegar que fue un arrebato y no un premeditado plan para acabar con la vida de Sergio, lo ha desmontado el mismo Sergio, cuyo cuerpo supieron descifrar a la perfección los peritos.

Francisco pagará en la cárcel, después del veredicto de asesinato propuesto por el jurado popular, entre 19 y 25 años dependiendo si el juez estima el agravante de ensañamiento o el de alevosía -o ambos-. ¿Podría haberse aplicado el nuevo código penal y pedir la prisión permanente revisable?Seguramente sí, porque Francisco llevó a la víctima con engaño, a un terreno donde no podría defenderse, lo golpeó por la espalda, lo mató por asfixia y lo enterró después de hacer él mismo el hoyo. No conforme con el execrable crimen, subió a Las Navas y buscó un chivo expiatorio, uno de los amigos comunes; un chico que ha estado con una orden de alejamiento y no podía acercarse a la familia de Sergio, que ha estado en boca de todos este año por culpa de la inexplicable demora de la compañía telefónica, que al final determinó 16 meses después que sólo Francisco y Sergio registraron sus móviles desde la antena de Santa María de la Alameda. Un chico cuya familia ha tenido grandes costes económicos y personales, que ha sido perseguido hasta por las redes sociales y al que colgaron el sambenito sin comerlo ni beberlo.Y al que nadie ha pedido perdón por ello. Esa debería ser otra agravante a las costillas del asesino de Sergio.

Todo lo que sea con tal de sumar, porque por muchos años que prescriba mañana el juez, a mí, como a muchos vecinos, me parecen pocos.


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