Las Navas del Marqués a 20 de agosto de 2017   

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Participación ciudadana
Las asambleas populares

Dedicábamos hace unos meses un reportaje a la democracia participativa en el que ofrecíamos un vuelo panorámico sobre las posibilidades y expectativas que ofrece este modelo democrático que ya está en marcha en varios municipios españoles. Hoy queremos bucear más detenidamente sobre el pilar fundamental de la participación ciudadana: las asambleas populares.

  Mariano Moral  | 2 de abril de 2012

Muchos aseguran que las asambleas populares son un instrumento básico para evitar la debacle de la democracia. O tal vez, puntualizamos, sea mejor referirse ya no a la posibilidad de evitar un colapso democrático, si no a la oportunidad de construir una nueva democracia. Las asambleas populares son el eje irremplazable de la democracia participativa. Durante los últimos meses todos hemos podido observar en muchas plazas de España las líneas maestras de los procedimientos participativos y en concreto el funcionamiento de los procesos asamblearios. El movimiento 15-M ha puesto en las pantallas de nuestros televisores un ejemplo clarísimo de esa “nueva democracia” que se asienta sobre la participación ciudadana, activa y decisiva, a través de las asambleas populares.

La definición que nos ofrece wikipedia de asamblea popular (http://es.wikipedia.org/wiki/Asamblea_popular) es muy vaga: una reunión local de ciudadanos que tratan asuntos importantes para su comunidad. Efectivamente, en una asamblea los vecinos se sientan para poner en común todos los problemas, necesidades y proyectos que atañen a su barrio o municipio. Pero hay dos puntos claves a tener en cuenta que se omiten en esta generalización. El primero es la organización y metodología de las asambleas en función de su complejidad y el segundo es la necesidad de dar a estas asambleas un carácter decisivo, es decir, que las decisiones tomadas en ellas por los ciudadanos no queden en una mera sugerencia para las autoridades representativas, por ejemplo la alcaldía, si no que tengan el carácter de edictos.

Las asambleas populares funcionan de manera horizontal. Se trata de que todos y cada uno de los ciudadanos que participan en ellas estén en condiciones de absoluta igualdad, incluyendo aquellos que por consenso hayan sido dotados con cargos organizativos dentro de la asamblea. El principio básico de las asambleas es buscar un fin común (por ejemplo la mejora del pueblo) a través del consenso. Es importante priorizar las cuestiones prácticas a las ideológicas para alcanzar este fin. Se trata principalmente de solucionar problemas y proyectar ideas para mejorar la comunidad, aunque se puede debatir y votar sobre cualquier tema propuesto. Además es importante aclarar que cada asamblea es libre de establecer las bases de su funcionamiento, en caso de que se decidiera llevar adelante una asamblea en Las Navas el primer paso sería diseñar el proceso asambleario, siempre a través del debate y el consenso.

En la web www.madrid.tomalaplaza.net encontramos una propuesta de metodología asamblearia (http://madrid.tomalosbarrios.net/metodologia-asamblearia/) que nos sugiere cuales son las claves de funcionamiento. Se comienza haciendo hincapié en que El objetivo será promover en todas las asambleas del movimiento un funcionamiento transparente, horizontal, y que permita a todas las personas participar en igualdad de condiciones. Para ello, uno de los objetivos centrales será evitar que surjan líderes o jefes que decidan por todos sin tenerles en cuenta. De esta manera se intenta no caer en los vicios de la democracia representativa que, en el caso de un municipio, son el excesivo poder que recae sobre el alcalde y por tanto la capacidad de éste para tomar decisiones unilaterales que perfectamente podrían ser arbitrarias.

Según esta metodología (que recomendamos revisar a fondo en el enlace que aparece más arriba) es importante fijar par las asambleas cargos organizativos rotativos para impedir que una persona acapare un puesto determinado. Los principales cargos son moderador/a, secretario/a, una persona que regule los turnos de palabra por orden de petición y portavoces. En un municipio como el nuestro, si se decidiera, por ejemplo, que cada barrio iba a disponer de su propia asamblea, los portavoces en la asamblea general del municipio (que englobaria a las de barrio) podrían ser los representantes de cada barrio.

Si se optara por esta vía, la metodología propuesta nos dice que las únicas decisiones válidas deben ser las que aprueben las asambleas de barrio, incluidas las propuestas de la Asamblea General y continua añadiendo que cada asamblea de barrio acuerda llevar a la General unas propuestas, en la General se aprueban o no, y se devuelven a las de barrio para que ratifiquen el acta de la asamblea general, que no es más que una asamblea de portavoces sin poder de decisión -salvo quizás aspectos técnicos de poca importancia, y con el permiso de su asamblea-.

Otro camino sería llevar a cabo una única asamblea municipal (sin división por barrios) en la que los vecinos trataran en común todo lo concerniente al pueblo. A parte de la posibilidad de que colectivos de vecinos o asociaciones fueran representadas por portavoces (esta agrupación sería de forma libre y voluntaria en caso de que un grupo, familia o asociación decidieran posicionarse en común), aquí nos surge la opción de que los vecinos participaran individualmente en las asambleas generales municipales. En este caso encontramos en el enlace http://madrid.tomalaplaza.net/2011/05/31/guia-rapida-para-la-dinamizacion-de-asambleas-populares/ una guía para llevar a cabo asambleas de alta participación que nos propone un interesante método de coordinación, el cual recomendamos leer atentamente, y que incluye un “lenguaje simbólico acordado” que posibilitaría la comunicación entre un alto número de participantes. Las reuniones se podrían hacer en el polideportivo o incluso en la calle si el tiempo lo permite.

Por el momento todas las asambleas populares vinculadas al movimiento 15-M y todas aquellas que han surgido en cientos de municipios y barrios españoles a raíz de la ola de indignados no tienen poder decisivo. Evidentemente los órganos representativos rechazan la participación ciudadana directa amparándose en el hecho que los ciudadanos ya participan a través del voto. Sin embargo muchos sectores de la sociedad consideran que el voto es una cualidad democrática insuficiente si no va respaldado por la transparencia y una íntegra participación ciudadana (este tema tiene materia para otro artículo). En cualquier caso ya hay municipios en España en los que el ayuntamiento ha puesto en funcionamiento procesos de presupuestos participativos donde los ciudadanos deciden en asamblea que hacer con un porcentaje determinado del presupuesto municipal. Es un comienzo. Para más información a este respecto recomendamos visitar la web www.presupuestosparticipativos.com.

Llegados a este punto, recapitulamos para preguntarnos cual es la principal finalidad del proceso asambleario. En general se busca ahondar en el concepto de democracia y hacerla más igualitaria y efectiva, pero muy particularmente encontramos dos objetivos muy definidos. El primero hace referencia a los líderes políticos. Éstos, habitualmente con un poder cercano al absolutismo, sobre todo en municipios, fomentan el "sigue al líder" para que sus subordinados, aduladores o partidarios inflexibles en general, les den siempre la razón en sus propuestas aunque no la tengan. Esto supone un handicap para el bien común puesto que muchas buenas ideas que podrían contribuir decisivamente al desarrollo de una ciudad, municipio o barrio se quedan en nada si resulta que contradicen los designios del líder. Por tanto se pretende acabar con el peligroso poder unilateral de los cargos representativos y activar la crítica constructiva y la acción ciudadana. El segundo objetivo, quizás el más relevante, es luchar contra la indiferencia, inactividad y desinformación ciudadanas, factor fundamental en el descrédito que hoy vive la democracia, o, dicho en otras palabras, conseguir que el ciudadano deje de ser un ente pasivo e impotente en democracia para convertirse en eje activo y decisivo.

Ójala veamos pronto una asamblea popular Navera.

Aquí adjuntamos tres ejemplos de proceso asambleario en municipios españoles.

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I Asamblea Popular de Colmenar Viejo - YouTube
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Asamblea Popular Tres Cantos - 28 de Mayo de 2011 - YouTube
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Asamblea temtica de presupuestos participativos en Petrer 2007

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