Las Navas del Marqués a 19 de octubre de 2017   

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Fallece Eduardo Rodríguez Merchán
Te fuiste sin decirnos adiós
  Tomás  | 18 de julio de 2017

Hay una frase suya que se me ha quedado grabada y grapada: “A las personas distintas hay que dejarles que lo intenten”. Esta frase debería presidir las paredes de todas las aulas del país.

Charlábamos mucho de educación (materia que a los dos nos apasionaba). Yo le dejaba hablar, gesticular, que se enamorase de cada palabra que pronunciaba. Podía fumarme media cajetilla de Marlboro mientras le oía embobado: Giner de los Ríos, Jardiel Poncela, Pessoa, Unamuno, las películas que quedaron en su retina, sus libros predilectos o los planes para una jubilación que empezaba a saborear.
No se ha ido un amigo, se ha ido -egoístamente hablando- una de las personas que más me han enriquecido en estos últimos años. Uno puede presumir –y presumo- de haber entrevistado a media España. Bien: pocos –muy pocos- tan amenos como él. Inteligente, buena persona, generoso, creador de ambientes que imantaban... Y, además, disfrutaba con la alegría del prójimo. Casi un milagro.

Él y su inseparable Goyi fueron los primeros -“a las personas distintas hay que dejarles que lo intenten”- que construyeron un chalé de color rojo en Ciudad Ducal. Se llamaba Eduardo Rodríguez Merchán, pero todo el mundo le conocía por su apodo: Eduardo Casarroja.

Una tarde, en el restaurante Patio de Navalperal, nos deleitó con una inolvidable conferencia sobre Enrique Jardiel Poncela. Y a mí, en concreto, me deleitó decenas de mañanas y tardes cuando abría la puerta del museo de la Estación.

-¡Te traigo a un grupo de amigos!
El grupo de amigos paseaba, miraba, y él les explicaba con detalle el contenido del museo, que conocía mejor que yo (de historia y literatura pocas lecciones le podía dar).
Cuando el grupo de amigos lo habían visto todo y hacían amago de irse, él les paraba los pies.
-No, no; aquí es obligatorio comprar al menos un libro.
Los amigos, resignados, compraban algún libro.
Cuando se creían libres y enfilaban hacia la puerta, decía:
-No, no; tenéis que echar alguna moneda en el cepillo de la entrada; este museo no se mantiene gratis.

¡Tío, lo que mi máquina registradora –del año catapún- y yo –también del año catapún- te vamos a echar de menos!

Como sabes, hay una foto tuya en el museo. Está un poco arriba de la pared, escorada hacia la izquierda. Hay que colocarte en el centro. Quiero que todas las mañanas me saludes, nos saludes, a todos los que traspasemos el umbral. Ya muchos menos –con toda seguridad- que cuando tú vivías.

He chequeado las noticias. Más abajo reproduzco lo que dice de ti la agencia Efe, que, como no podía ser menos, se ha enterado de que te has ido. La medicina es sabia, pero a veces no acompañan las musas y la gente cierra los ojos de forma precipitada, sin dejarnos un segundo para la despedida.
No pude asistir al emotivo e inusual adiós que te brindaron Goyi y tus innumerables amigos. Yo también me sumo a la copa de vino.
Hasta otro rato, maestro, y millones de gracias por todo lo que he aprendido de ti. Y también por lo que me va a resultar imposible de aprender: tu elegancia a la hora de vivir.

“El historiador especializado en cine Eduardo Rodríguez Merchán ha fallecido, según ha informado hoy la Academia de Cine a través de Twitter.
Catedrático jubilado de la Universidad Complutense, donde impartió clases de Historia del Cine y de la Fotografía, Rodríguez Merchán escribió crítica de cine durante 25 años en diversos periódicos y revistas especializadas y fue miembro del comité de dirección de la Seminci de Valladolid.
Actuó como jurado en festivales internacionales como el de La Habana (Cuba), y ejerció como asesor ejecutivo del Ministerio de Educación y Ciencia.
Miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España desde 1992, ha escrito una docena de libros sobre cine e historia y más de un centenar de artículos monográficos.
Entre ellos destaca el Diccionario de Cine Iberoamericano, editado por SGAE, que dirigió y coordinó junto con Carlos F. Heredero”.

Tomás García Yebra


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 1 comentario
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      Te fuiste sin decirnos adiós  18 de julio 09:17, por catalajo

    Acabo de leer la notcia idel fallecimiento de Eduardo Rodriguez Merchán, (aunque para mí, siempre era -Chevo_), que era como le conocíamos los amigos de juventud ,( creo Tomás, que fuí yo quien os presentó), yo conocí a Chevo, cuando de jóvenes yo llevaba la leche a su casa, (hacia los años 60), y desde el primer momento nos caimos bien, y siempre que nos veíamos hablábamos bastante,recuerdo cuando murió su padre, (él, era muy joven y con sus hermanos ayudaron a su madre en un negocio que montó ella), luego, cuando compraron el Chalé en la Ducal, coincidíamos bastante en Las Navas, donde se integró bastante, (incluso llegó a comprarse un caballo), y desde luego, la noticia me ha sorprendido desagradablemente, quiero desde aquí dar el pésame a Goya, y a sus hermanos, (que son a quienes conozco) así como a todos familiares y amigos, ha dejado un gran hueco en el círculo donde se movía.
    Descansa en paz (CHEVO)

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