Las Navas del Marqués a 23 de noviembre de 2019   

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EXTRAÍDO DE PERIODISMO CIUDADANO.
¿Qué es un periodista?

Periodismo ciudadano. Evolución positiva de la comunicación.

Fundación Telefónica.

Oscar Espiritusanto y Paula Gonzalo Rodríguez

  Ismael Sastre  | 29 de abril de 2012

Según el Informe A/65/284 de la ONU «Promoción y protección de los derechos humanos: situaciones de derechos humanos e informes de relatores y representantes especiales. Promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión», se entiende que periodista es «toda aquella persona que se dedica a investigar, analizar y difundir información, de forma sistemática y especializada, por cualquier medio de difusión escrito, radial, televisivo o electrónico. Con el advenimiento de nuevas formas de comunicación, el periodismo se ha ampliado y abarca nuevos ámbitos, como el del periodismo ciudadano».

En este informe, el Relator Especial hace hincapié en que no se deben imponer condiciones a los periodistas, como la obligación de pertenecer a asociaciones profesionales, o tener un título universitario para ejercer el periodismo, como ocurre en el ámbito legal español. Dicho esto, el Relator Especial recuerda que «la credibilidad de la prensa está ligada a su apego a la verdad y la búsqueda de exactitud, imparcialidad y objetividad». De hecho, el Relator Especial considera que, suscribiendo voluntariamente las normas más altas de ética y profesionalidad, y asegurando su credibilidad ante los ojos del público, los periodistas pueden contribuir a aumentar su propia protección; recomendando a estos efectos la Declaración de Principios sobre la Conducta de los Periodistas, y las iniciativas adoptadas por la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y alentando a los periodistas a suscribir voluntariamente esa declaración como norma mundial de conducta profesional.

En España no hay colegio de periodistas, lo que ya no supone gran cosa teniendo en cuenta el gran recorte que estas rancias instituciones han sufrido con la aplicación en Derecho interno de la famosa Directiva «Servicios». Así, cualquiera puede ser periodista, no necesita una formación especial o, por decirlo a la manera de la Comisión Europea, no hay barrera de entrada a la profesión, lo que comulga con la primera de las exigencias del Relator Especial de la ONU. Ello no significa, igual que puntualiza el informe de la ONU, que no se pueda definir a un periodista por la manera en la que se es periodista, por la manera en que lleva a la práctica el derecho a informar.

El artículo 20 configura dos derechos constitucionales relacionados pero distintos:

El derecho a la libertad de expresión, en su punto 1 a): el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

El derecho a la libertad de información, en su apartado 1.d), esto es, el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

Aún está pendiente una ley que regule el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional.

En su apartado 4, el artículo 20 CE establece las limitaciones obvias al derecho a la libertad de expresión y al derecho a la libertad de información: el respeto a los demás derechos fundamentales y, especialmente, al derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

De esta manera, se configuran dos derechos independientes que se suelen confundir: el de expresarse libremente que es, en realidad, el que da cobertura a la mayor parte de la actividad de los ciudadanos en la Web 2.0 (con los límites antedichos), y el de informar y ser informado, que no es otra cosa que la libertad de prensa, que se sujeta a la Ley de Prensa (franquista ella, pero parcialmente declarada constitucional por nuestro Tribunal Constitucional).

Por tanto, y esta constituye la distinción nuclear, mientras que conforme al primer derecho, el de libertad de expresión, cualquier ciudadano puede expresarse por cualquier medio –no necesitando ni ser objetivo, ni hacer un juicio de relevancia, ni contrastar la información, sino respetar la intimidad de las personas físicas, el buen nombre de las personas jurídicas, no insultar y no atribuir a nadie la comisión de un delito que no haya cometido–; conforme al derecho a informar parece que ha de producirse de acuerdo con a unas reglas diferentes, añadidas al respeto a los derechos de terceros antedichos...


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