Las Navas del Marqués a 12 de diciembre de 2017   

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No lo dudes. ¡Sal!
  Juanjo  | 26 de noviembre de 2017

Probablemente sea ésta la obra de teatro que menos me ha gustado presenciar hasta el día de hoy.

Presentada por su autora, María Ángeles y Asunción Martín, "No lo dudes. ¡Sal!, comenzó con un manifiesto a favor de las mujeres maltratadas en el Día Internacional contra la Violencia de la Mujer.

Nos lo avisaba Asun, alcaldesa de Peguerinos, sentada a nuestro lado,antes de empezar. "Es muy dura". Promovida por la Diputación de Ávila y puesta en escena a cargo de María Ángeles Prieto, alcaldesa de Zapardiel de la Ribera (Ávila) y la compañía Lagasca,de Barco de Ávila, la función ha pasado o pasará por Las Berlanas, Cuevas del Valle, Arévalo, Fontiveros, Hoyos del Espino, Piedrahita y Piedralaves, además de nuestro vecino Peguerinos -gracias a la tenaz persistencia de Asunción Martín.

En la tarde de hoy, 26 de noviembre, en el cine de la localidad, cerca de cuarenta personas asistieron a la cruda realidad -no menos que el día a día- interpretada por los actores Jesús González y José Antonio Jiménez. Una camilla con las sábanas que todos conocemos de un hospital de la Seguridad Social, simulando una víctima mortal por violencia de género, un padre ( Jesús) abatido que unas veces echaba la culpa en su monólogo con la asesinada a su hija por no pedir ayuda, y a él mismo por no haber sabido anticiparse al desenlace; y un verdugo, interpretado magistralmente por José Antonio, esposado pero aún así chulo, matón y desafiante hacia su víctima, echándole la culpa de haberle provocado la reacción de matarla, por su forma de vestir, por sus amistades, por "no tener la comida hecha, que es tu obligación".

Jugando con el color de las luces, se van turnado padre y asesino, ante un público casi mudo, que rompió en aplausos al finalizar la obra. A continuación ambos actores definieron cómo nos comportamos ante el maltrato hacia las mujeres, físico y psicológico, y las cifras a día de hoy en cuanto a denuncias (cerca de 200) en Ávila y agresiones.

Nos estamos acostumbrando, como ya lo hicimos con los atentados o las grandes catástrofes naturales, a convivir con las malas noticias.Desayunamos, comemos y cenamos sin inmutarnos viendo en la tele tragedias a diario. Pero algo ha de cambiar. No hay tiempo que perder. No se puede seguir mirando hacia otro lado. Todos conocemos o hemos sufrido cerca de nosotros ese maltrato y esos maltratadores. Nuestro silencio nos hace cómplices. Cambiemos.


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