Las Navas del Marqués a 13 de diciembre de 2018   

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JESUS FUENTE.GUERRA CIVIL EN EL PIMPOLLAR
GOLPE DE MANO A LA ATALAYA
  JESÚS FUENTE  | 23 de noviembre de 2018

Este es el segundo artículo que os escribo sobre el tema de la guerra civil en el Pimpollar y alrededores.

Al contrario del primer artículo, la documentación a la que he podido acceder para lo que a continuación expongo no está extraído de internet, ya que no existen antecedentes ni otros artículos editados en la red. Ahora, con tiempo suficiente, he podido acceder a los documentos históricos depositados en el Archivo Histórico Militar.
El primer artículo me dejó muchas preguntas e interrogaciones sobre la situación de las tropas de ambos Ejércitos por lo que me decidí a intentar encontrar documentación original y por tanto totalmente fidedigna de las actividades en nuestra zona.

Tras consultar varias asociaciones que estudian estos tres años horribles para nuestra memoria, de confrontaciones de hermanos contra hermanos, en campos, pueblos y ciudades, con familias enfrentadas en ambos bandos y sangre derramada por doquier y no solamente por ideales políticos o religiosos, si no que muchas veces priorizaban los intereses económicos o vendettas familiares que venían de antaño, fui dirigido por estos estudiosos de las asociaciones a este archivo donde me propuse encontrar los documentos con los hechos que me dijeran, con la mayor veracidad posible, que es lo que pasó.

Ciertamente he encontrado mucha documentación, de ambos Ejércitos, unos politizados, otros militarizados y otros desfigurados intencionadamente por los mandos militares y/o comisarios políticos que ambos bandos tenían, unos con intenciones propagandísticas y otros por la necesidad de reducir los fracasos y responsabilidades en estas acciones bélicas ya que en muchas ocasiones el resultado de una batalla o de un enfrentamiento conllevaba condecoraciones, ascensos en la graduación de los mandos militares o incluso, en caso de fracaso, degradaciones, advenimientos e incluso llegar a ser fusilado por la incompetencia en el campo de batalla. Cierto es que he encontrado fusilamientos por haber perdido un enfrentamiento, no en nuestra zona, pero sí, por ejemplo en la lucha por el Alto de los Leones, aunque obviamente no era lo normal.

Entrando en tema debo deciros que hubo muy pocos enfrentamientos directos en la zona. Los frentes se estabilizaron desde el comienzo de la guerra tras la retirada de la Columna Mangada y la llegada del Ejército nacionalista tras la toma de La Atalaya y las Navas del Marqués con lo que enlazaron los Ejércitos nacionalistas del Sur con los del Norte. La estrategia nacionalista cambió. El intento de tomar Madrid por el norte a través de la sierra, tras considerar que era excesivamente costoso el acceso al no haber podido obtener la entrada clara por Somosierra, Guadarrama y el Alto de los Leones, pasó a ser secundario y el esfuerzo principal cambió a la zona este y sur, de Guadalajara a Toledo tras la incorporación del Ejército del Sur a la idea principal que era no otra que la conquista de la Capital.

Uno de los enfrentamientos más directo y mejor documentado que he encontrado hasta el momento fue un golpe de mano a las posiciones del Ejército Nacional por parte del Ejército Republicano a La Atalaya el día 4 de junio de 1937 a las 01,20 horas.

La conquista de este punto era de gran importancia para el Ejército Republicano ya que desde octubre de 1936 la 71 División nacional cerraba la línea desde Robledo de Chavela y su estación ferroviaria-la zona oeste del cerro San Benito-La Atalaya-Las Navas del Marqués. En concreto, la Atalaya estaba en la posición defensiva del mismo nombre y era el comienzo del subsector defensivo de Robledo de Chavela que enlazaba con la posición defensiva de Las Navas del Marqués dependiente del Mando de la 2ª Brigada con Cuartel General en Navalperal y bajo mando directo de la segunda Subbrigada con su Cuartel General en Las Navas. Era una posición fundamental, en altura, que dominaba las posiciones defensivas republicanas situadas en Santa María, Navalespino, la Paradilla y el Cerro San Benito al tener observación y fuego directo sobre ellas y sobre los movimientos de tropas que había en todo este frente, así como las comunicaciones viarias y ferroviarias entre Madrid y Ávila desde el Escorial provenientes del puerto de la Cruz Verde así como de las posiciones de artillería de Santa María, el puerto de la Cruz Verde y Las Lastras.

Obviamente el 3 (o 133) Batallón acantonado en la posición defensiva de Navalespino es el que menos peso tuvo dentro del golpe de mano debido a que sus fuerzas son las que tenían como misión principal la defensa de las líneas de los altos de este pueblo, pero una de sus Compañías desplegó sus hombres por la parte de la Atalaya Baja. La línea de acción de esta Unidad era la más directa a la cima de la Atalaya desde sus posiciones formando un doble frente, posiblemente de distracción, siendo el ataque de la fuerza principal desde el Noroeste de la Atalaya con la posición de partida en Peña Rubia y las posiciones tomadas en el alto de los Roñales.
El orden de batalla fija el punto de origen en este punto por varios motivos.
El principal es que el Ejército Republicano disponía de una posición de partida con tropas perfectamente establecidas y con posiciones fortificadas en Peña Rubia, tenían las comunicaciones fijadas, la intendencia, municionamiento y sanidad funcionando. La distancia entre la zona de reserva (Peña Rubia) y el punto de ataque (Los Roñales) era muy cercana y estaba bajo el dominio de su ejército, la línea de asalto desde los Roñales hacia la Atalaya estaba aproximadamente a la misma altitud no como en la zona Este de la Atalaya con mucha más pendiente y zonas rocosas que complicaban el despliegue y asalto.

El ataque estuvo precedido por varias acciones de preparación con tropas de la 34 Brigada (2º y 4º Batallones) acantonadas en San Lorenzo del Escorial, aunque se podría decir que fueron varios intentos de asalto a la cota, intentos fallidos que en cierta forma dieron lugar a lo que fue el verdadero asalto del día 4. El problema que conllevaron estas actividades es que dieron indicios al servicio de inteligencia del Ejército Nacional de que iba a haber un ataque inmediato a la Atalaya con lo que tuvieron tiempo de mejorar las líneas y traer tropas de refuerzo de Robledo de Chavela.

Todos los hechos que se exponen a continuación están tomados de partes, diarios de operaciones e informes originales de ambos Ejércitos, extraídos del Archivo Histórico Militar del Ejército. El enlazar los escritos de ambos Ejércitos ha sido un tanto farragoso ya que cada Ejército daba sus propios nombres a las zonas que ocupaban y que ocupaba el enemigo y no dependían de los mapas de la zona. Espero haber sido lo suficientemente sutil para haber podido leer entre líneas las posiciones en el terreno y llevarlas correctamente al plano, obviamente me ha ayudado el conocer la zona y haberla recorrido, en parte, varias veces. El plano que acompaño es un parcial del oficial original del Servicio Geográfico del año 1937 y las anotaciones son hechas por mí a mano. He intentado ser lo más preciso posible, pero no contéis con que sea totalmente exacto, tomarlo como una idea de conjunto que nos ayude a establecer las líneas de ataque y las posiciones ocupadas por ambos ejércitos.
Sin más consideraciones, el ataque en orden cronológico y empezando con las acciones preparatorias que empezaron el día 1 fue el siguiente:
Situación general del ataque entre el día 1 y el 3 de junio de 1937:

DÍA 1 DE JUNIO. INICIO DE LAS HOSTILIDADES. PRIMER ASALTO DEL EJÉRCITO REPUBLICANO

Se inician las hostilidades con varias acciones y frentes conjuntos. La base principal que actuaba como reserva del grueso de las fuerzas republicanas de las acciones es la posición de Peña Rubia, que había sido tomada por las tropas republicanas días antes por las fuerzas de la 32 Brigada Mixta.
La 3ª Compañía, que hasta este momento se encontraba de refuerzo, es retirada a la reserva y a las 10 de la noche se le ordena que parta hacia la cota 1.243 para relevar a las tropas del 3 Batallón que lo ocupaban. Tras más de 4 horas manteniendo la posición, es descubierta por las tropas enemigas que hacen fuego sobre ellos.
A la una de la madrugada las tropas republicanas en una operación de distracción, atacan la posición de los Picazos, al oeste de Peña Rubia, ocupada por los nacionales dependientes de Las Navas, mediante fuego intenso de lanzabombas, fusilería, ametralladoras y morteros. Finaliza a las dos y media de la madrugada siendo rechazado el ataque, dejando seis soldados nacionales heridos.
A la misma hora y desde el subsector de Robledo de Chavela las tropas republicanas inician un segundo frente avanzando desde las posiciones del cerro San Benito en dirección a la Atalaya Baja y la Atalaya llegando hasta las mismas alambradas de las posiciones nacionales. El ataque es repelido tras varias horas de intercambio de fuego
La Compañía de ametralladoras de la 34 Brigada Republicana, sobre la una de la mañana, marcha a apoyar las fuerzas republicanas de Cerro Negro y la Paradilla. Se despliega la 2ª Sección de ametralladoras estando en estas posiciones hasta las once de la noche cuando se les ordenó que volvieran a las posiciones de reserva (Peña Rubia) e inmediatamente hubieron llegado tuvieron que marchar a la posición de los Roñales con el resto de las fuerzas atacantes para el apoyo a las operaciones que se estaban planificando.

A su llegada se les marcó sus posiciones en la parte derecha del Turral para relevar a las fuerzas de Caballería que estaban en dicha posición y reforzar el frente principal del ataque. Una vez que llegaron e incluso superado la zona de operaciones y sin haber encontrado a las fuerzas de Caballería, informan al mando de que no habían hecho el contacto con los enlaces de caballería y se les ordena volver a las posiciones que debieran estar las fuerzas de la Caballería, donde, esta vez sí, se encuentran con los enlaces. Toman las posiciones debidas permaneciendo allí hasta las diez de la mañana (día 2 de junio), hora que son retiradas hacia las inmediaciones del Puesto de Mando donde informaron del peligro que corría la línea de asalto si no se enviaban tropas para evitar el flanqueo por parte de las tropas nacionales que tenían base en Valdemaqueda y posiciones en Santa Catalina.
Una vez perdida la sorpresa y viendo que no era posible el asalto a las posiciones se inicia un potente fuego de artillería sobre las posiciones nacionales. Los ataques han sido repelidos y según citan los diarios de operaciones del Ejército Nacional, han dejado 9 muertos del bando nacional y 65 de los republicanos, además de pérdidas de armamento y material diverso.

Viendo el cariz que estaba tomando y previendo otras posibles acciones, el Ejército Nacional ordena el traslado a Robledo de Chavela de dos Compañías de Infantería y una de ametralladoras del 15º Tabor de Regulares de Larache.
Se ordena que se efectúe un reconocimiento a las inmediaciones del Turral enviando dos patrullas desde Santa Catalina y Valdemaqueda. Tras comprobarse que no estaban ocupadas por los republicanos, se envía una Compañía del citado Tabor para ocuparlas.
El resto del Tabor queda en disposición de marcha hacia Valdemaqueda como apoyo.

DÍA 2 DE JUNIO. SEGUNDO ASALTO DEL EJÉRCITO REPUBLICANO

El Ejército republicano planifica un ataque que parte de los dos frentes activos, el secundario, situado en el cerro San Benito por el Este y el principal desde Los Roñales-el Turral por el Oeste con un solo objetivo: la toma de la Atalaya. Mientras, las tropas nacionalistas esperando otro ataque, se refuerzan y mejoran sus posiciones y fortificaciones del alto de la Atalaya.
Desde el Cerro de San Benito, una Compañía del Batallón 134 debe tomar las posiciones nacionales situadas en Cerro Pelado y una vez tomadas, debe dejar una Sección para asegurarlas y las otras dos Secciones deben atacar la Atalaya desde en Este. 2 Secciones del Batallón 133 deben tomar la loma de los Tres Pinos y desde allí dirigirse hacia la Atalaya.

En el frente principal la 4ª Compañía del Batallón 135, con el apoyo de un Escuadrón de Caballería (a pié) y fuerzas del Batallón 136 (de descanso o en reserva), sobre las dos de la mañana, recibe la orden de tomar las posiciones de la vaguada de los Roñales, posiciones que son tomadas, con la orden de “no retroceder ni un palmo de terreno” y seguir en dirección a la Atalaya.

Mientras tanto y previendo la necesidad de aumentar las tropas necesarias para el golpe de mano que se iba a efectuar, la 1ª Compañía situada en San Lorenzo del Escorial a las doce de la noche parte el día 2 incorporándose como refuerzo a la posición de los Roñales a las cuatro de la mañana donde relevan a la 4ª Compañía.
Las tropas republicanas inician el movimiento. Las fuerzas del Batallón 134 equivocan su objetivo y en vez de tomar Cerro Pelado toman otro alto no ocupado por las tropas nacionales fuera de la línea de combate general con lo que dejan sin cobertura el flanco que tenían que cubrir para dar seguridad al Batallón 133. Las dos Secciones del 133 llegan incluso a los parapetos enemigos, pero al no tener la cobertura del 134 situados fuera de la línea de ataque ven imposibilitado el avance, sufren fuego intenso y tienen que pegarse al terreno sin tener posibilidad de avanzar ni de retroceder. Tienen que tomar la determinación de solicitar cobertura de fuego de artillería y de ametralladoras para acabar con el fuego enemigo y así iniciar el repliegue. Una vez que la artillería cubre sus pasos con su fuego en el alto de la Atalaya consiguen replegarse hasta sus posiciones de partida

Al mismo tiempo y por la línea de ataque principal (zona Oeste de la Atalaya), el Batallón 135 toma los Roñales y continúan el avance hacia la Atalaya, pero tras recibir un fuerte fuego enemigo, las tropas situadas en el flanco izquierdo abandonan sus posiciones (1ª Compañía del 5ª Batallón) y vuelven a las posiciones de los Roñales. Se envían tropas de refuerzo (3ª y 4ª Compañías y Ametralladoras) y se estabiliza el frente.

A lo largo del día 2 el personal de vigilancia del observatorio de la Atalaya informa de una concentración de tropas en la Estación de Santa María por lo que se ordena a la artillería que abra fuego inmediatamente para dispersarlas y evitar su movimiento y posible apoyo a las líneas que atacaban logrando que vuelvan a sus posiciones.
Visto el cariz que estaba tomando las acciones republicanas, el Mando nacional planifica una acción de fuerza para recuperar el terreno perdido sobre las fuerzas republicanas situadas en el Turral-los Roñales y hacer que los republicanos vuelvan, como mínimo, a sus posiciones de partida e impedir un próximo ataque a la Atalaya. Para ello interrumpen el relevo que el Tabor de Regulares tenía previsto hacer en Valdemaqueda para que la Compañía del Serrallo pasara a la reserva aumentando considerablemente las fuerzas en la zona, se guarnecen las bases de partida con la 5ª Centuria de Zamora en Santa Catalina, la 8ª de Salamanca y dos falanges de la Pedrosa a “Sierra Llana” (entre Santa Catalina-el Turral-la Atalaya), quedando como fuerza de maniobra el Tabor y la Compañía del Serrallo en “Sierra Llana” apoyadas por las guarniciones de Santa Catalina, ”Sierra Llana”, las de la Atalaya y una Sección de morteros del 81. Con estos refuerzos la cantidad de las fuerzas nacionales superan en número, fuerza y armamento a las republicanas.

DÍA 3 DE JUNIO. PLANIFICACIÓN DEL TERCER ATAQUE REPUBLICANO Y CONTRAATAQUE DEL EJÉRCITO NACIONAL.

El inicio de las actividades se planifica para el día 3 pero este día hay una gran tormenta que impide la organización de las líneas del Ejército Nacional. La visibilidad entre sus Unidades es casi nula, se averían las líneas y el material telefónico del Subsector de Robledo. Hay continuos tiroteos entre las líneas. Visto que es imposible efectuar la operación de limpieza por falta de coordinación entre las diversas Unidades, se aplaza para el día siguiente.

Durante este día la 2ª Compañía republicana releva de sus posiciones a la 3ª en la cota 1243 dejando la posición sin fortificar. A las dos horas de haber efectuado el relevo se produce un ataque de las fuerzas nacionales que produce que la 3ª Sección abandonaran los parapetos. Inmediatamente, el resto de tropas de la Compañía ocupan los parapetos abandonados impidiendo así que se haga una brecha que ponga en peligro la defensa de la línea. Se logra reunir a la Sección y hacer que vuelvan sobre sus pasos y tomar las posiciones por ellos abandonadas.
Durante este día el Ejército republicano planifica el que tendría que ser el asalto definitivo a la Atalaya. El puesto de Mando elegido para la coordinación de las actividades se establece en Peña Perdiguera al mando del Jefe de la 34 Brigada y el Jefe del Estado Mayor.

Los Jefes de las Unidades tienen una reunión a las once y media de la mañana en el Puesto de Mando en la que se explica el orden del combate a efectuar y se ordena las actividades a efectuar el día siguiente
En esta reunión se informa al mando que las tropas no estaban en disposición de hacer esta operación ya que llevaban varios días de movimientos y enfrentamientos y no llegaba comida ni en cantidad ni con la calidad imprescindible para darles las energías necesarias para este tipo de acción. Además el estado del armamento era penoso, con gran parte de las ametralladoras y fusiles ametralladores fuera de uso, incluso los que se habían recibido como apoyo venían defectuosos y no se podían utilizar. Las fuerzas de la reserva no eran fiables ya que eran las que habían huido de sus posiciones el día anterior; tenían informes del núcleo de inteligencia que demostraban que las líneas defensivas nacionales habían sido reforzadas con tropas de reserva e incluso un soldado del 5º Batallón había desertado a las filas enemigas con lo cual se suponía que había informado al enemigo de las acciones, fuerzas y las operaciones que se estaban preparando. Teniendo en cuenta todo esto, se consideraba que no era aconsejable la continuidad de las acciones.
Desoyendo todos estos informes, el Mando de la División bajo el que operaba la 34 Brigada republicana, insistió en la finalización de la preparación del ataque y su posterior ejecución.

A las once y media de la noche vuelven los mandos a sus Unidades con la orden de la División para efectuar un ataque que tendría como hora de inicio a las dos y media de la madrugada del día siguiente (4 de junio) sobre las posiciones del Ejército Nacional en alto de La Atalaya y la posición del Turral.
La disposición de las Tropas sería la siguiente: Una Compañía del 3 Batallón entraría por la Dehesilla de La Atalaya Baja. Otras del 2º Batallón entraría por la posición de Cerro Negro y las tres Compañías del 4º Batallón por la posición de Los Roñales (la 2ª Compañía por el flanco izquierdo de La Atalaya, la 3ª por el costado y la 4ª por el Turral), dejando en reserva 100 hombres de la Compañía del 5ª Batallón. En caso de no tomar las posiciones del enemigo al amanecer la orden dada era hacerse fuertes en las proximidades de la Atalaya y esperar al fuego de apoyo de artillería.

DÍA 4 ASALTO DEFINITIVO

Desde la segunda línea de ataque en el sector de Robledo de Chavela la 2ª y 3ª Compañías del 2º y 3 Batallón inician el movimiento logrando un rápido avance desde las posiciones del cerro San Benito en dirección a la Atalaya Baja y la Atalaya llegando hasta las mismas alambradas de las posiciones nacionales. A las dos y media de la mañana del día 4 y tras una gran preparación y apoyo de artillería, armas automáticas y morteros, las fuerzas del 4ª Batallón republicano inician el movimiento desde la línea de ataque principal (Los Roñales-el Turral) llegando hasta las inmediaciones de las líneas de defensa enemigas rompiendo en varios sitios los parapetos y las líneas de teléfonos, sufriendo fuego muy intenso de fusil, ametralladoras, artillería y mortero con menos intensidad.
Desde el puesto de mando se observa que sobre las tres y media de la mañana se toma contacto con las líneas enemigas. Como hay un frente muy amplio y en previsión de una posible falta de comunicaciones con los teléfonos de campaña, se ordena que cuando se alcance la cima y se tomen las posiciones de la Atalaya se lancen bengalas y se dan colores a cada una de las Compañías para poder ver el discurrir del ataque.

A las 04.15 h. se observa las bengalas amarillas y verdes que correspondían al 2º y 3 Batallón, señales que correspondían a la coronación y toma de sus respectivas posiciones en La Atalaya. Aunque se intenta la confirmación de estos hechos por los enlaces no se puede lograr ya que las distancias son muy grandes, pero al ser las señales convenidas para la toma de las posiciones asignadas y al observarse explosiones de granadas de mano en la cumbre, se da por confirmada la toma de los objetivos.

A las cuatro y media se observa otra bengala de color rojo correspondiente al 4º Batallón, señal que correspondía igualmente a la coronación de las fuerzas del citado Batallón. Se intenta confirmación por medio de teléfono y enlaces, pero no es posible, dando por segura la toma definitiva de la cumbre de La Atalaya.
Después de seis horas llega al Puesto de Mando un enlace de la segunda línea de ataque. Informa que el 2º Batallón no ha podido avanzar ni tomar la cima al haber sufrido fuego cruzado de las ametralladoras de baja Atalaya hacia las posiciones que ocupaba, al igual que la Compañía del 3 Batallón y se confirma que no solamente no han podido llegar a la cumbre, si no que han quedado atascados delante de las líneas defensivas de los nacionales.
En la línea de ataque principal el mando del 4º Batallón, tras de tres horas de combate y una vez que se observa que no se siente fuego del resto de nuestras fuerzas, sufriendo fuego desde Santa Catalina y después de ver movimiento de fuerzas contrarias que venían desde Santa Catalina, intenta comunicar con el Puesto de Mando de Brigada para recibir órdenes pero no es posible, así que viendo que es imposible el asalto ordena el repliegue a la posición de partida. Según las novedades del mando de este Batallón fallecen en la acción dos delegados políticos y 8 soldados.

DÍA 5 DE JUNIO. CONTRAATAQUE DEL EJÉRCITO NACIONAL. REPLIEGUE REPUBLICANO Y PÉRDIDA DEL TURRAL Y LOS ROÑALES

A las 07.15 horas, la Jefatura de la Brigada con su Estado Mayor se traslada hasta los puestos de mando de Batallón para poder estudiar la defensa de la posición de Roñales en previsión de un más que posible contraataque enemigo.
El contraataque enemigo se produce, efectivamente, sobre las nueve de la mañana sobre Los Roñales y Peña Rubia. Las tropas nacionales perfectamente atrincheradas y aleccionadas sobre sus puntos de inicio, con la previsión hecha de tropas, municionamiento y un plan para contraatacar, inicia un movimiento convergente y envolvente desde Santa Catalina y el Turral-Roñales.

El Escuadrón de Caballería republicano que cubría su zona en Los Roñales, debido al intenso fuego que hacían sobre ellos, abandonan la posición, que inmediatamente es cubierta por la Sección de Infantería que cubría el enlace entre Roñales y Peña Rubia. El Escuadrón de Caballería toma contacto con el 3 Batallón y es obligado a volver a sus posiciones y reforzar la línea que estaba siendo atacada.
La Sección de Infantería, desbordada por las fuerzas nacionales, es obligada a abandonar la posición retirándose a Peña Rubia.

El 4º Batallón, desde las 07.30 horas, ya replegado a su posición de partida (los Roñales) recibe fuego muy intenso sufriendo una concentración de artillería de las baterías del 15,5 de Las Navas y de Robledo y del 5,5 de La Atalaya y del tren blindado, de mortero desde La Atalaya, de fusilería, ametralladoras y máquinas, unas treinta, “empleando en el tiro balas dum dum”.
El Tabor de Regulares y la Compañía del Serrallo inician un violento contraataque con unas tropas que estima en unos mil hombres, en su mayoría moros y requetés desplazados de La Atalaya y Cerro Turral. Debido al mal cariz que estaba tomando la acción, el Mando del Batallón ordena, a las 10.00 horas, el repliegue efectuándolo de la siguiente forma: la primera en replegarse fue la 2ª Compañía ya que se encontraba en peligro inminente por una maniobra envolvente por parte del enemigo. El repliegue se efectúa ordenadamente pero las dos Compañías de reserva del 5º Batallón que estaban formados por quintos no fogueados abandonan sus posiciones de forma desordenada y corren hasta Peña Rubia. Siguen el repliegue la 1ª, después la 3ª y por último la 4ª que se encontraba en el Turral.

Una vez efectuado el repliegue y en las posiciones de Peña Rubia dónde habían llegado a las 10.25 horas con su armamento, munición, muertos y heridos, recibe la orden del Jefe de la Brigada de pasar a segunda línea como refuerzo donde llega entre las once y las once treinta de la mañana. Según los informes republicanos las bajas de este Batallón fueron 12 muertos, 31 heridos y 12 desaparecidos.
A las 11.45 de la mañana se da por terminado el contraataque. El frente queda tranquilo aunque se ha perdido la posición de los Roñales y se han sufrido graves pérdidas de material y vidas humanas.

Según los informes nacionales estas acciones dejan en el Ejército Republicano numerosos muertos tanto del frente de los Roñales como en el frente de la Atalaya Baja y la Atalaya, 15 prisioneros con armamento y munición, 8 desertores, gran cantidad de material telefónico, cocina, documentación, etc. En el Ejército Nacional deja 12 muertos y 44 heridos.

CONCLUSIONES

Hasta aquí puedo llegar sobre las actividades “oficiales” de las Unidades y los Mandos que se vieron implicados en las acciones sobre Los Roñales-La Atalaya. Han sido extraídas de informes y partes oficiales de los Mandos de las Unidades, pero, no todo es tan bonito. Hay más. Los mandos del Ejército republicano no informaron con veracidad de los hechos ocurridos en las acciones y menos aún del desastre de la retirada de sus tropas, todo lo contrario, hubo un intento premeditado de falsear las acciones y toma de decisiones para maquillar las acciones en general e intentar evitar las responsabilidades que pudieran tener lugar…que las tuvieron.
Los verdaderos motivos por los cuales no solamente no se pudo tomar La Atalaya si no que se perdió la que se tenía en Los Roñales, se explica perfectamente en el acta de una reunión de información que tuvo lugar el día 6 de junio en la posición de reserva de Peña Rubia donde se convocan a diverso personal del Batallón y otra 9 de junio en de la Sección de Información del Estado Mayor de la 3ª División en El Escorial que se remite al Cuerpo de Ejército Nº 1 al que pertenece.

Desde su inicio esta operación se convirtió en un pequeño desastre, empezando por los mandos y acabando por las tropas.

La orden de Combate fue ordenada por la 3ª División a la que pertenecía la 34 Brigada, pero no se comunicó ni se informó al 1 Cuerpo de Ejército. Esto que en principio parece no ser de importancia, tuvo unas consecuencias tremendas, ya que el 1 Cuerpo de Ejército era el que coordinaba las actuaciones en todo el frente de la sierra de Madrid, tenía las tropas de refuerzo y sobretodo, coordinaba las prioridades de las ofensivas y defensivas de toda la línea asignada bajo su mando.
El Cuerpo de Ejército, tras recibir los informes del intento fallido de la toma de la Atalaya y de la pérdida de los Roñales, informa a los mandos divisionarios que no se debería haber efectuado este golpe de mano debido a que el Cuerpo de Ejército no disponía de tropas de reserva para efectuar un apoyo debido a que estaba involucrada en otras operaciones más importantes en La Granja, la cantidad de tropas necesarias para esta operación deberían haber sido mucho mayores a una Brigada y al haberse hecho tres intentos anteriores para la toma de estas posiciones, las tropas nacionales en La Atalaya se encontraban informadas de la posibilidad real de un inminente ataque por sus servicios de inteligencia y por desertores de las fuerzas republicanas, se encontraban perfectamente atrincheradas y tenían unos efectivos mayores de lo que se esperaba.
La Brigada estaba bajo mando interino (el jefe natural se incorporaba al día siguiente…), este mando no conocía a sus tropas ni estaba preparado para una operación de esta envergadura.

Las órdenes entre la Brigada y los Batallones fueron verbales sin una Orden de Combate debidamente articulada. Esto pudo dar lugar, por ejemplo, a una descoordinación entre la intendencia, la sanidad, las transmisiones y las tropas que actuaron. No llegaron las municiones necesarias ni en el ataque ni en el repliegue… ¡teniendo el túnel de municionamiento a menos de un kilómetro de la posición de los Roñales con munición de sobra para este tipo de acción¡. Las ametralladoras y fusiles ametralladores que tenían estaban averiadas. La sanidad no llegaba hasta las líneas de ataque lo que obligaba a que recayera en las Unidades atacantes la obligación de la evacuación de muertos y heridos restando efectivos a las Compañías actuantes que incluso se vieron obligadas a dejar a sus muertos y heridos en el Campo de Batalla.
Las comunicaciones entre el Mando de la Brigada, el Mando de los Batallones y sus mandos intermedios (Compañías) fueron un desastre, la central de teléfonos se encontraba en el Puesto de Reserva de Peña Rubia pero no se logró la comunicación efectiva entre ella y los teléfonos del Puesto de Mando, los de los Batallones y de las Compañías involucradas. Los materiales eran defectuosos, no funcionaban las clavijas de las centrales, no tenían suficiente cable de línea y cuando llegó era tan tarde que no se pudieron montar, los teléfonos y las pocas líneas que se pudieron montar se cortaron por las acciones del combate o por accidente. Al final del golpe de mano se perdieron 8 km. de cable y dos teléfonos. Esto produjo una descoordinación entre las Unidades que actuaron, las cuales se tuvieron que comunicar por enlaces, bengalas… imposibilitando, por ejemplo, efectuar apoyos efectivos de la Artillería desde Santa María de la Alameda.

Según informes del Ejército Republicano, el Comandante del Batallón nº 4 (en ese momento era un Capitán), que era la fuerza principal del golpe de mano, su Comisario político y el Teniente Ayudante, salieron corriendo en el momento del contraataque nacional, huyendo hacia la retaguardia, antes, incluso que el resto de sus tropas que todavía permanecían en sus parapetos, quedándose incluso sin enlace con el mando, llegando a dejar abandonados sus caballos y la pistola y correajes del Comandante que son recogidos por un Cabo de ametralladoras. Esto es certificado por el enlace de la 4ª Compañía que llevaba una orden para él.

En la toma de declaraciones, dos testigos exponen que parte de las tropas abandonaron la posición sin que hubiera mediado la orden del citado Comandante de Batallón y desde la posición de Artillería de Santa María confirman que se observó un movimiento desordenado de tropas entre La Atalaya y Peña Rubia.

Las pérdidas de material, armamento y munición fue considerablemente mayor a las citadas, el número de muertos no recogidos y desaparecidos fueron mucho más importantes de las que el Mando de la Brigada informó en su momento. Aparte de las citadas, se perdieron en sanidad una camilla y un cestón sanitario; armamento y munición: 60 fusiles, una ametralladora, nueve cajas de granadas de mano, 6 cajas de munición de fusil y 24 más en el túnel de aprovisionamiento, 60 correajes, 11 correajes antitanquistas, 200 bolsas de costado y 200 caretas antigás; varios: documentación de campaña del Batallón, menaje de cocina, 450 mantas, un mulo muerto y dos caballos.

Por supuesto que las responsabilidades vinieron. Se solicitaron cambios en las Jefaturas de las Unidades desde la Brigada hasta Compañía y se envió al Mando de la División y del Cuerpo de Ejército la petición de destituciones de los mandos militares y de los Comisarios políticos.
No os puedo informar de más sobre este desastre, aquí acaban los informes por parte de ambos bandos. Supongo que muchas cabezas caerían y que las destituciones llegarían.
Espero que haya sido interesante y no haberos dejado un “ladrillo”.
Otro día más.
Jesús Fuente


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