Las Navas del Marqués a 6 de junio de 2020   

39 visitas ahora

 

REFLEXIONES II. TOMÁS G.Y.
CHINDASVINTO Y EL NÚMERO PI
  TOMÁS G.Y.  | 6 de abril de 2020

Sé que es jugar con ventaja, pero estos días invita a la reflexión.
Y uno se pregunta:
¿Por qué esa necesidad de las capitales de provincia de tener aeropuerto?, ¿por qué ese afán de construir Museos de Arte Contemporáneo?

Visualizo hospitales en vez de aeropuertos y facultades de Medicina en cada uno de esos museos. ¿Ha llegado el momento de sustituir las decisiones de los políticos por decisiones de la inteligencia artificial?

¿Por qué un registrador de la propiedad gana muchísimo más que un médico?

¿Por qué a los críos les chifla pintar en los cilindros de cartón del papel higiénico?

Estaban ahí, esperándonos, pero nadie los veía. Cuando llegue la víspera de Reyes, ¿seguiremos despilfarrando dinero en El Corte Inglés?

¿Por qué ahora saludamos tanto a los barrenderos?
¿Por qué nos apetece, incluso, acercarnos a ellos y preguntarles por sus aficiones?

¿Por qué disfrutamos tanto con la ducha?

¿Por qué la suma de las veinte mayores fortunas del país poseen la misma riqueza que el 30% más pobre? ¿Por qué las ocho personas más ricas del mundo acumulan más riqueza que la mitad de la población del mundo mundial? ¿Algo falla? Quizá algo falle.

Si nosotros hemos rescatamos bancos, ¿llegará el día en que los bancos nos rescaten a nosotros?
Esta mañana me acerqué a una sucursal bancaria de una capital de provincia. Cuando entré no había ningún cliente. Le dije a una señorita que quería hacer una transferencia para una cuenta solidaria de la Cruz Roja. “Solo tramitamos cosas urgentes”, respondió. ¿Ha llegado el momento de sustituir la inteligencia bancaria por un algoritmo con un poco más de humanidad?

Recuerdo a bote pronto el Záncara y el Zigüela, el Jabalón y el Júcar. Recuerdo el número Pi: 3.1416. Recuerdo a Recesvinto y a Chindasvinto. Recuerdo al Cid en Santa Gadea. Recuerdo que a Favila se lo comió un oso. Y si continúo metiendo el cazo en la memoria empezaría a sacar miles de conocimientos, todos ellos tan pintorescos como inservibles.
¿Por qué nos enseñaron a memorizar y no nos enseñaron aquello que íbamos a necesitar en la vida? Enseñarnos las propiedades de los alimentos, enseñarnos a manejar la Black & Decker, enseñarnos inglés, enseñarnos a desentrañar el lenguaje de los políticos, el lenguaje de la Administración, el lenguaje de los sacerdotes, el lenguaje de las entidades bancarias. Yo jamás me he encontrado con un coseno ni con el número Pi, pero sí me he encontrado con una hipoteca, con un plan de pensiones y con el Ibex.

Mi profesor don Eufrasio Tónico lo tenía meridianamente claro: “Ningún gobierno desea ciudadanos autosuficientes, ciudadanos que piensen, pues cuanto más asutosuficiente eres, más ingobernable resultas”. También decía: “No me hagas culto, la cultura domestica; hazme lúcido, la lucidez desenmascara”.

Don Eufrasio Tónico, que en paz descanse, era un sabio.

Tomás García Yebra


COMENTAR

Comentar con tu usuario de Facebook










© ElNaviero.com 2020 - Realizado con SPIP - Administracion y Redactores - Creditos - RSS RSS - Hosting