Las Navas del Marqués a 17 de enero de 2021   

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Fernando Sánchez
REQUIEM
  Taller de periodismo  | 3 de diciembre de 2020

Marta, hermana.

Tendrás que encargarte de decir a todos que los días tal y como los conocía se me han acabado. Me quedan pocas horas para estar con ’el señor de arriba’. Él sabe que no he sido todo lo bueno que la palabra bueno significa, en cambio tú, que siempre has tenido comunicación diaria con Él, dile que mis desatinos tuvieron que ver con la juventud. Reza por mí, no quiero estar solo hasta que te vuelva a ver.

Espero que estas palabras (buscando tu redención) sean tan certeras como los abrazos que no regalé a ese alma tuya famélica de amor maternal. Te recuerdo con diez años, metiéndote en mi cama, silenciosa como un ladrón, al escuchar vociferar a nuestros padres. Apretaba tu pecho trémulo contra el mío e intentaba calmar tus sollozos atusándote el pelo. Hasta que Morfeo te inducía en un sueño susurraba en tu oído: “Tranquila, todo pasará y seremos felices. Ya lo verás”. Una de muchas noches (desgraciadamente todas iguales), cuando llevabas una hora sin mostrar respuesta alguna a mis palabras y caricias, te diste la vuelta y, mirándome a los ojos, dijiste: “Fernando, todo pasará cuando no tenga que venir a tu cama”.
¿Quién diría que soy el mayor y te saco tres años? ¿Quién diría que en esto del amor siempre pierde el mejor? ¿Quiénes eran los buenos y los malos?

Hago un ejercicio de nostalgia; sabes que me es muy complicado poner por escrito todo lo que nunca te he dicho. De tu cara salieron dos lágrimas al verme varios años después; la madurez de tu rostro poseía ese adjetivo dulce y cálido que regala el sol a las flores en primavera. Ahora me doy cuenta, desde la última vez que nos vimos, todavía tenías la ceniza en tus ojos de la infancia que te robaron; ahora lo disimulas con rímel. Incluso con el lacrimal tintado de negro seguías siendo guapa. Palabra de hermano.

Por último, antes de que se me olvide. Cuida de nuestros padres, en especial de mamá. Sabes que necesita de ti para encontrar el descanso que yo voy encontrar brevemente. Papá empieza una nueva vida, seguro que ha aprendido de los errores que cometió en el pasado; y, si no es mucho pedir, dale de mi parte un beso a la futura niña que tengan. Bendito ángel que nace después de la tormenta.

Marta, no me queda mucho que decirte; ya sabes que por tu belleza te sobrarán hombros donde llorar, y por tu inteligencia te faltarán hombres a los que engañar. Cuidarás de ti sola mejor de lo que yo lo hice.

Sabes que hay una grieta en todo, así es como se cuela la luz. De esa forma estaré atento desde el cielo a todo lo que quieras.

Aunque no me veas estaré tan cerca de ti que, si estiras tu mano podrás alcanzar la mía. Marta todo ha pasado ya; seguro que nos vemos dentro de mucho al final del camino.
Te quiere, tu hermano.

Fernando Sánchez Pascual


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- Artículo realizado por Taller de periodismo
- Publicado el 3 de diciembre de 2020

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