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LOS MARTES O MIÉRCOLES MA GALIO
Los dioses son unos chaqueteros
  José María  | 4 de septiembre de 2012

Después de sus vacaciones Ma Galio tiene el pensamiento en su Valdepeñas natal. No le abandona. Como si aun estuviera allí. Es una telaraña mental. Lo sabe. Y quiere librarse de ello. No todos realizan ese ejercicio intelectual. La mayoría se queda con telarañas, con presupuestos absurdos, con concepciones disparatadas que uno cree a pies juntillas por hecho cierto, y corren por ahí con marchamo de mayoritarias y veraces. Uno las repite y al final las toma como propias.

Para que el pensamiento vuele libre de prejuicios hay que hundirse en la realidad objetiva del mundo exterior, liberarse de las ataduras de los lugares comunes, de las telarañas de las creencias absurdas. Y mas, siendo un policía, como lo es él, que investiga crímenes. Y el crímen es universal. No es propio de una raza, clima, religión o clase. Se manifiesta en cualquier lugar de la tierra respondiendo a ambiciones, venganzas, avaricias, iras, amores, poderes... Y si alguna diferencia tiene, y alguna existe, es en la forma no en el contenido.

Nuestro sabueso partiicular e intransferible, Ma Galio, ha bebido en las fuentes de un africanista alemán, Janheinz Jahn (*), para deshacerse de esas rebabas que antes

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se han mencionado; adherencias que no son de nadie y son del común y que a los poderes interesa se prendan en los cerebros de una inmensa mayoría. Y Ma Galio quiere mostrarle a los lectores de Elnaviero una de esas joyas antiprejuicios: ’Los dioses son chaqueteros: cambian de camisa’.

Datos del libro:
Autor: Janheinz Jahn ; Título: Durch Afrikanische Türen (1960) by Eugen Diederichs Verlag; Düsseldorf-koln - Frankfurt (Germany); 279 páginas.
Autor: Janheinz Jahn; título: Africa Puertas Adentro (Hechos, cosas y gentes de África occidental); título del original: Durch afrikanische Türen (1963) - traducción del alemán: Ingeborg S. de Luque; los libros del mirasol; Compañía General Fabril Editora; 252 paginas; Buenos Aires (Argentina)


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"El jueves 2 de abril de 1959, al rayar el alba, el mar arroja una ballena muerta en la playa de Accra. Poco tiempo después ya hay reunidos frente a ella quinientas personas. Son pescadores con sus familias, vendedoras de pescado, obreros de los secaderos de pescado. Se han frotado el cuerpo con ceniza, han tapado a la ballena que mide unos ocho metros con hojas de palmera y han aguardado en silencio la llegada del pontífice de la Diosa del Mar, quien, ayudado por los pescadores de mayor reputación, y cumpliendo con un antiguo rito, derrama una botella de gin sobre el cuerpo del animal, a modo de libación; y entre sones de tambores y y cánticos lo rocía con un líquido de yerbas mágicas. Luego la ballena es envuelta en paños blancos y el ritmo cambia: el rito se convierte el fiesta popular, en la que se ríe, se toma y se juega.

En las reuniones sociales de los europeos de Accra se murmura que Kwame Nkrumah (1) ’donó personalmente el aguardiente de la ofrenda y los paños, y visitó luego la tumba del animal’. Tal la nota que, con la firma de Werner Holzer, apareció en la ’Frankfurter Rundschau’ el 19 de agosto de 1959. Personalmente, no he asistido a ninguna reunión social de los europeos en Accra, pero no veo motivo alguno para dudar de las aseveraciones de Holzer. Sigue diciendo el periodista en su nota: ’Existen otros signos que demuestran a muchos europeos que Nkrumah es supersticioso como un pagano, a pesaar de haber sido bautizado hace mucho tiempo. Un misionero con quien conversé no ocultó que, según sus noticias, Nkrumah consultaba no sólo al sacerdote cristiano, sino también al fetichista’.

Superstición, pagano, sacerdote fetichista, estos son los términos en torno de los cuales giran las discusiones. La sociedad que se sirve de estas expresiones no ve en los pescadores creyentes de otra religión, sino paganos; en su religión no ven un credo, sino una superstición; en sus figuras, fetiches o ídolos; en sus sacerdotes, fetichistas. La superstición es para ellos algo infame, de la que una persona esclarecida o bautizada en la religión cristiana debe avergonzarse.

Mediante leyes, protegen su propia religión de las mismas difamaciones de que, sin darse cuenta, hacen objeto a otras religiones.

El artículo 166 del Código Penal alemán dice así: ’Quien injuria públicamente a alguna asociación religiosa perteneciente a una iglesia cristiana, o a otra establecida con derechos de corporación, o bien a sus instituciones o a sus usos, será castigado con penas de reclusión de hasta tres años’.

¿Qué pasaría si un sacerdote africano de visita en Alemania, y en presencia de los dosmil cien peregrinos creyentes que el mismo 2 de abril de 1959 honraban, portando estandartes y entonando antiguos himnos, el Ságrado Manto de Tréveris, usara el mismo vocabulario? Lo que para uno es su Sagrado Manto, es para el otro su Ballena Sagrada; y mientras el primero no demuestre el mismo respeto que espera para los suyos, toda colaboración entre los dos continentes no será mas que hueca palabrería y la petulancia de antaño no habrá sido superada.

Holzer recorrió Accra preguntando a todas las personas de alguna significación ’si creían en la superstición de Nkrumah’. Hizo esa pregunta con motivo de lo de la ballena, y a raiz de la visita de Nkrumah en compañía del Jefe de Estado de Guinea, el ’socialista de izquierdasSeku Turé (2), al famoso oráculo de Kankan. La forma en que fue hecha la pregunta subordinaba ya al interrogado al vocabulario despectivo. Era una pregunta que no puede contestarse con un ’’ sin culparse a si mismo, o al Presidente, de supersticioso. Holzer destaca dos de las contestaciones obtenidas. ¡Qué casualidad, ninguno de los dos interrogados es africano!; empero son dos personalidades allegadas al Presidente y que además quieren asumir su defensa.

Uno, David Ramin, agregado de prensa de la embajada israelí, contestó, ’poco menos que irritado’:

- La ballena constituyó para el premier una magnífica oportunidad de demostrar lo bien que conoce la mentalidad de la gente sencilla de su país. ¿No es acaso una demostración de la extraordinaria capacidad de este hombre el hecho de que evidenciara su respeto a la ballena?

El otro, recientemente fallecido, consejero para asuntos africanos de Nkrumah, fue Georges Padmore, oriundo de América. Al hacérsele la consabida pregunta, se mostró, según Holzer, ’decididamente descortés’ y contestó con ’tono sibilante’:

- Estoy harto de leer siempre lo mismo en los periódicos europeos y americanos: que nuestro primer ministro, y nosotros todos andamos aun trepando a los árboles.

El primero justifica la actitud de Nkrumah por cálculo político y el otro da con la puerta en las narices al preguntón. Ambos demuestran estar bajo los efectos de una viva reacción emocional, ya que cualquier respuesta puede servir de arma política contra el Presidente. Sus contestaciones tienen por eso mismo un tinte político. Padmore replica con un contraataque que elude la contestación y que confirma indirectamente la ’superstición’ del Presidente, y Ramin elige el mal ’menor’ y lo acusa indirectamente de hipocresía.

Si la pregunta hubiera sido formulada sin el lastre ofensivo del vocabulario empleado, como por ejemplo: ¿Cree usted que el Presidente cree en los actos religiosos a los que asiste?’, habría perdido todo sentido, ya que nadie puede asegurar si un hombre de Estado demuestra personalmente su fe al visitar templos, iglesias, peregrinaciones u oráculos, o si lo hace sólo para influir en el electorado. Se trata de una cuestión de conciencia: ¿finge o no finge? Esta es una pregunta sinsentido, pues si finge también fingirá al contestar.

Holzer, que es un observador inteligente y un buen conocedor de la política africana, demuestra con un ejemplo hábilmente elegido lo absurdo de la pregunta que aún sigue siendo formulada por muchos europeos. En cambio, resulta muy interesante la pregunta sobre la esencia de las religiones africanas. En otra parte intenté dar una respuesta."


(*) http://de.wikipedia.org/wiki/Janheinz_Jahn
(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Kwame_Nkrumah
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Ahmed_S%C3%A9kou_Tour%C3%A9
(3) http://en.wikipedia.org/wiki/George_Padmore


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- Artículo realizado por José María
- Publicado el 4 de septiembre de 2012

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