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TALLER DE PERIODISMO Y ESCRITURA CREATIVA
DIOS Y YO
  Taller de periodismo  | 25 de mayo de 2013

No me gusta que me interroguen. Al final, tras otra conversación incómoda, he decidido sentarme aquí, bajo el cielo azul cubierto de nubes. ¿Por qué es tan difícil estar de acuerdo en las creencias y por qué a la gente le importa tanto imponer las suyas?

Me considero una persona humilde pero de fuertes convicciones personales. Sin embargo no estaría aquí sentada si Dios realmente no me preocupara.
No sé qué habrá ahí fuera; no puedo aventurarme a decirlo. Desde el respeto escucho las más variadas opiniones con paciencia y atención. A lo largo de los años he forjado las mías propias. ¿Qué más me da si existe o no? ¿Acaso no es lo más importante estar en paz con uno mismo? ¿Acaso no es lo más importante ser condescendiente y estar en armonía con los demás? ¿Acaso no es trascendental también pensar que haces lo correcto, sin más, por una sonrisa o por no crear un problema?

Me he adentrado en mi mente, en lo más profundo de mi alma y mi corazón, cerrando los ojos y tratando de sentirme a mí misma, forzándome a aclarar mis ideas. Después de mis sensaciones he decidido que realmente no puedo afirmar que Dios exista, no me sentiría acorde con mis sentimientos. Pero tampoco puedo decir que existe. Mi naturaleza rebelde y mi inclinación por la ciencia me enseñan que somos nosotros, individualmente, los que creamos, movemos, vivimos, sin ayuda de ninguna fuerza exterior más allá de los elementos que nos rodean.

No podemos esperar la `ayuda divina´, hay que poner manos a la obra, moverse, barajar las posibilidades de solucionar cualquier contratiempo. Sentarme a decir “será lo que Dios quiera” -de forma resignada- no es la solución. Ese es el mayor daño que ha hecho la Iglesia a la sociedad.

Al pensar en lo que he vivido, en las cosas que he hecho, no pienso en la ayuda divina, así como no pienso tampoco en la falta de ella en mis fracasos. Tengo una sensación de lealtad conmigo misma que me hace respirar en paz, una paz interior muy personal. No es egocentrismo, no. Es el poder del individuo, del individuo independiente con la conciencia limpia. Dios es tener la conciencia limpia.

La conciencia limpia es tener a Dios dentro.

Quizás si todos tuvieran una religión tan personal el mundo sería más fácil. O quizás no, pero ya no importa. Ahora tengo algo claro. No sé si existe Dios o no, pero estoy segura de que si existe estará contento conmigo.


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