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SENDA DE REIKI
Cuando las calles se llenan de niños
  Senda de Reiki  | 8 de julio de 2013

¡Mira que le ha costado trabajo! ¡Pero al fin ya está aquí! Para unos es la mejor época. Para otros, sin embargo, un auténtico calvario. Y es que el verano tiene sus pros y sus contras; no iba a ser menos que el resto de situaciones cotidianas.

Pero bueno gustos aparte, el verano impone sus normas por encima de todos. Adaptamos nuestro exterior aligerando ropa y nuestro interior con la ilusión de las vacaciones. Y empleo la palabra ilusión en su acepción de iluso. Porque, reflexionemos un poco (solo un poco) ¿qué porcentaje de tiempo de disfrute (suponiendo que al final sea disfrute) suponen las tan ansiadas vacaciones? Pues más o menos dos semanas en un período de tres meses ¿Y el resto qué?

Imaginación al poder

Una de las señas de identidad veraniega es el término del curso escolar y, como consecuencia, los niños que antes estaban recluidos en las aulas, llenan las calles y las casas. Es en vacaciones cuando se pone a prueba la capacidad de ejercer como padres, o como abuelos. Porque tras la euforia de ¿la primera semana? los pequeños acaban aburriéndose (les falta la rutina de sus obligaciones) para desesperación de los adultos, que, acostumbrados igualmente a la rutina (la suya y la de los pequeños) se ven envueltos en una dinámica que en muchas ocasiones les sobrepasa.

Ahora más que nunca hay que echar mano de la imaginación. Es el tiempo de recuperar nuestra capacidad de improvisación. Si somos capaces de estar en el presente y dejamos espacio para la intuición, el verano puede convertirse en una época de juegos, relaciones y descubrimientos.

Estar en el presente a través de los sentidos

En mis talleres de Reiki para niños utilizo unos ejercicios muy sencillos cuya finalidad es descubrir la capacidad de estar en el presente a través de los sentidos. Su práctica beneficia a padres e hijos, ya que, aunque practiquemos por cortos espacios de tiempo, tomamos conciencia de la cantidad de estímulos que nos rodean y que solo percibimos al prestar atención. A continuación os dejo el ejercicio completo que os invito a convertir en el juego del verano.

Oído: Durante unos minutos nos concentramos en escuchar. Percibimos e identificamos todos los distintos sonidos que llegan a nuestros oídos. Ponemos toda nuestra atención en lo que sentimos cuando escuchamos. Después, observamos las diferencias que existen en nosotros mismos al practicar una atención atenta o no (Cómo me encuentro más cómodo. Cuántos sonidos me pierdo cuando no escucho conscientemente. Qué pasa si me concentro en escuchar un único sonido…)

Vista: Nuestros ojos recorren el lugar donde nos encontramos. Nos concentramos en observar cada pequeño detalle de lo que alcanza nuestra visión. Después, con los ojos cerrados, recordamos lo que hemos visto, caras, dibujos, paredes, paisajes, colores, texturas… Con este ejercicio, poco a poco aprendemos a diferenciar entre mirar y ver. Cuando sólo miramos es difícil recordar los detalles. Al ver, estamos poniendo toda nuestra atención y energía en interiorizar lo que nos llega a través de nuestros ojos.

Olfato: ¿Huele siempre a algo? Vamos a comprobarlo. Prestamos atención a nuestra nariz para identificar lo que nos llega a través suyo. Sin utilizar ninguno de los otros sentidos (vista, tacto…) Aprovechamos las horas de las cenas o comidas, un paseo por la calle, por la montaña, por la playa, un viaje en transporte público, el wc, mi colonia, la de mamá, la de papá, la de alguien que se coloca a mi lado… Se trata de estar atentos para, poco a poco ser más conscientes de este sentido.

Gusto: Comemos con total atención. Ponemos nuestra atención en el paladar para identificar los distintos sabores. Masticamos despacio sintiendo cómo nuestras muelas trituran la comida. Observamos cómo la saliva se mezcla con la comida. Observamos cómo cambian nuestras sensaciones dentro de la boca dependiendo del alimento que ingerimos, dulce, salado, caliente, frío, líquido, sólido. Experimentamos también con la lengua ¿Qué siento si en lugar de masticar chupo?

Tacto: Vamos a tocar con total atención. Este ejercicio consiste fundamentalmente en prestar atención al roce de nuestras manos con las cosas cotidianas y rutinarias. ¿Qué sienten nuestros manos al abrochar botones, al lavarnos la cara, al coger el cepillo de dientes, al tocar el picaporte de la puerta, la llave de la luz, al coger el mantel para poner la mesa?

Con estos sencillos ejercicios descubrimos una nueva faceta de ejercitar los sentidos. El verano es una buena época para incorporar a nuestra vida nuevos hábitos que nos ayuden a ser más felices cuando lleguen nuestras actividades habituales.

Como siempre, se trata de una opción personal, de darle la vuelta a la rutina de las quejas. De que cada cual aborde su situación de la forma más inteligente y agradable.

¡¡Os deseo un feliz verano!!

www.sendadereiki.com
y también en Facebook:
https://www.facebook.com/pages/Senda-de-Reiki/437745789596794?fref=ts

Para saber más:

Libros: Despertar de la conciencia a través del cuerpo, de Aloka Martín y Joan Sala. Editorial Milenio.
Niños de Luz, de Barbel Mohr. Editorial Obelisco.
Visualización creativa para niños, de Jennifer Day. Editorial Los libros del comienzo.


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 3 comentarios
  •  Cuando las calles se llenan de niños  23 de agosto de 2013 16:38, por Acuarela

    Gracias por tus consejos querida compañera.

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     Cuando las calles se llenan de niños  10 de julio de 2013 00:46, por Ana Gómez

    Perdón quise decir se sentaban frente a un cuadro

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     Cuando las calles se llenan de niños  10 de julio de 2013 00:40, por Ana Gómez

    Me parece una propuesta muy buena jugar con los sentidos para desarrollarlos mejor, pero no solo para
    niños también para adultos, oímos pero no escuchamos, miramos pero no vemos, tocamos sin sentir, comemos como si fuera el ultimo día y el olfato solo le destinamos para decir que mal o que bien huele algo cotidiano
    Ya que somos adultos y nos cuesta mas aprender si lo hacemos al lado de un niño, nos sorprenderemos de lo que nos van a descubrir ellos a nosotros
    En el centro hubo un taller (aprendiendo a mirar) niños pequeños se sentaban enfrente de un cuadro y te sacaban montones de elementos que a tu vista pasaban desapercibidos, estaban tan encantados que por las tardes llevaban a sus padres y les explicaban toda la obra. -realmente nos quedábamos alucinados-
    Os animo a practicar los consejos de Carmen y si no hay niños entre adultos
    ,

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